El Tesla Roadster vuelve al escaparate: la compañía retransmitirá su presentación el jueves 15 de octubre a las 19:55 hora central de Estados Unidos. En la España peninsular, eso son las 02:55 de la madrugada del viernes 16, así que la cita exige trasnochar o madrugar. El evento se emitirá en directo a través de X, según ha confirmado la propia marca, que mantiene abierta la página oficial del modelo.
El dato relevante no es la hora, sino el calendario. El prototipo se presentó en noviembre de 2017 y la producción estaba prevista inicialmente para 2020. Aquel plazo pasó, llegaron varios aplazamientos más y los clientes que reservaron su unidad siguen sin recibir un coche de serie. Nueve años después, no hay ficha técnica definitiva, ni precio, ni fecha de producción confirmada.
Qué se sabe (y qué no) del evento del 15 de octubre
Tesla no ha detallado qué verán los espectadores durante la retransmisión. Las opciones van desde un prototipo actualizado hasta la publicación de especificaciones técnicas o, en el escenario que más interesa a los compradores potenciales, un calendario de entrega realista. Un precio confirmado y una fecha creíble harían más por la credibilidad del proyecto que otra ronda de cifras espectaculares.
La presentación estaba prevista inicialmente para el 1 de octubre y se aplazó por el mal tiempo en Texas. Tesla argumentó que la demostración debía hacerse al aire libre, y Elon Musk apuntó después a los fuertes vientos como obstáculo añadido. Ese detalle alimenta la especulación sobre lo que la marca pretende exhibir en pista.
Si el evento incluye algo más que un coche estático, el retraso meteorológico encaja mejor. La explicación cobra sentido cuando se recuerda el paquete SpaceX que Tesla mencionó para el Roadster: un sistema de propulsores de gas frío —botellas de gas comprimido que empujan el coche sin combustión— que añadiría empuje extra en aceleración. Ninguna de esas ideas se ha visto en un vehículo de producción.
Nueve años después del prototipo, el Roadster se juega menos una cifra de aceleración que un calendario de entrega verificable.
Ficha técnica esencial
- Capacidad de batería: 200 kWh anunciados con el prototipo de 2017; la química de celda no se ha especificado.
- Autonomía: 620 millas, unos 998 kilómetros, en ciclo de carretera y sin protocolo de homologación detallado por Tesla.
- Carga DC máxima: sin dato oficial; la marca no ha publicado potencia de carga ni ventana del 10 al 80%.
- Arquitectura eléctrica: sin confirmar; no hay detalle sobre el voltaje del paquete ni sobre la electrónica de potencia.
- Precio y fecha de llegada: pendientes; la producción se planificó para 2020 y acumula varios retrasos.
Las cifras de 2017 que todavía nadie ha demostrado
Cuando Tesla enseñó el prototipo en noviembre de 2017, habló de una configuración de tres motores y cuatro plazas con techo extraíble y de unas prestaciones difíciles de igualar incluso hoy. El 0 a 60 millas por hora —96 km/h— en 1,9 segundos, el 0 a 100 mph (161 km/h) en 4,2 segundos, una velocidad punta por encima de las 250 mph (más de 402 km/h) y el cuarto de milla en 8,9 segundos.
La autonomía prometida era de 620 millas, en torno a 998 kilómetros, extraídos de un paquete de 200 kWh. Es más del doble de la capacidad que monta hoy un eléctrico de gran autonomía, lo que se traduce en más peso, más coste de celda y, en igualdad de condiciones, más tiempo para llenar el paquete. Ninguno de esos números se ha verificado sobre un coche de producción, y ese es el punto que separa una cifra de un hecho.
El paquete opcional SpaceX elevaba la apuesta: Tesla sugirió que los propulsores de gas frío podrían dejar el 0 a 60 mph en 1,1 segundos, y Musk llegó a hablar de menos de un segundo. El propio directivo describió después la aceleración como ‘la parte menos interesante’ del coche, lo que deja abierta la pregunta de qué más quiere enseñar la marca.
Lo que el Roadster se juega en un mercado que ya no es el de 2017
El contexto ha cambiado mucho desde aquel anuncio. Los rivales lanzados en estos nueve años han elevado el listón en aceleración, autonomía, potencia de carga y tecnología a bordo, así que el Roadster ya no compite contra el vacío: compite contra coches que existen, se entregan y se pueden configurar hoy. Justificar una década de desarrollo exige algo más que titulares.
Para el comprador potencial, lo que importa es concreto. Primero, un calendario de producción con fechas que se cumplan. Segundo, una ficha técnica con ciclo de homologación declarado: sin saber si la autonomía se mide en WLTP —el ciclo de homologación europeo—, EPA o un ciclo propio, la cifra de 998 kilómetros no es comparable con la de ningún otro coche.
Tercero, la arquitectura de carga. La potencia DC y la ventana del 10 al 80% son los datos que determinan cuánto se tarda de verdad en un viaje largo, y Tesla no los ha publicado. Sin ellos, la autonomía prometida no se puede traducir a tiempo de viaje.
Queda también la incógnita del diseño. Las imágenes que se conocen tienen casi nueve años y el interior, la interfaz o los asistentes de conducción podrían haber cambiado por completo. La retransmisión del 15 de octubre servirá, como mínimo, para saber si Tesla enseña un prototipo retocado o un coche listo para fabricar. La diferencia entre ambas cosas es la diferencia entre una promesa y un pedido.

