Hace apenas diez años, entrar en una exposición de coches era sinónimo de familias ilusionadas que ahorraban durante años para ser dueños de su propio medio de transporte. Era el sueño de la propiedad. Sin embargo, hoy esa imagen se está desvaneciendo.
Julio, que lleva muchos años gestionando equipos de ventas, lo confirma con una mezcla de resignación y realismo. Las compras realizadas por particulares han bajado casi un 9% en la última década. En 2015, más de la mitad de las matriculaciones correspondían a particulares. Hoy, esa cifra ha caído por debajo del 47%. El coche ya no es ese tesoro que queremos a toda costa, sino un servicio que queremos utilizar.
El fin de los coches en propiedad para muchas personas

Lo cierto es que este fenómeno no es una casualidad. Estamos ante una tormenta perfecta donde el precio de los coches, las nuevas normativas ambientales y un cambio de mentalidad están dictando las nuevas reglas del juego. Si estás pensando en renovar tu viejo coche, es muy probable que sientas la incertidumbre de no saber qué motor elegir o si te compensa gastar una fortuna en algo que pierde valor nada más salir por la puerta del concesionario. Esa duda es la que está frenando las ventas tradicionales y abriendo la puerta a una nueva realidad de mercado que hasta ahora solo conocían las grandes empresas.
Seguro que te has dado cuenta de que el precio de los coches nuevos se ha disparado de una forma casi prohibitiva para las rentas medias. Lo que antes era un gasto importante pero asumible, hoy parece un artículo de lujo. Esta e sla primera gran razón por la que las ventas a particulares están sufriendo. El esfuerzo que tienes que hacer para comprar un vehículo básico es mucho mayor que hace unos años. Por eso, muchos conductores están virando hacia el renting. Esta modalidad ha crecido diez puntos desde 2015, y ya no es algo exclusivo de ejecutivos con traje y maletín.
El renting se ha convertido en el refugio de quienes buscan tranquilidad. No hay que preocuparse por el mantenimiento, las averías inesperadas o el precio del seguro. Muchos usuarios prefieren pagar una cuota fija al mes y olvidarse de todo. Este cambio hacia el pago por uso es lo que está canibalizando la venta tradicional. Julio explica que muchos clientes entran preguntando por un préstamo y salen con un contrato de alquiler a largo plazo. Es una forma de tener tecnología de última generación sin comprometer tus ahorros de toda la vida en un bien que se deprecia en cuanto sale del concesionario.
Además, hay cierta desconfianza. Con la prohibición de los motores de combustión en el horizonte y la constante evolución de las baterías, comprar un coche en propiedad hoy se percibe como un riesgo. ¿Qué valdrá tu coche dentro de cinco años? Nadie lo sabe con certeza. Ante esa duda, la opción de no ser el dueño parece la más inteligente para muchos. Prefieren que el riesgo de la devaluación se lo quede el banco o la marca, mientras solo disfrutan de la movilidad que necesitan para su día a día.
Las marcas chinas y la democratización tecnológica

Si te fijas en las carreteras, seguro que has empezado a ver logotipos de marcas que hace tres años ni siquiera sabías que existían. La llegada masiva de fabricantes asiáticos, especialmente de China, ha sido todo un terremoto en el mercado español. Estas marcas han entendido lo que busca el conductor medio: un precio competitivo y un equipamiento que te haga sentir que estás en el futuro. De hecho, en España estas marcas tienen el doble de éxito que en el resto de Europa. Su cuota de mercado roza el 10% porque han logrado algo que parecía imposible.
Estas nuevas marcas han evitado que el coche de última generación se convierta en un objeto inalcanzable. Mientras que los fabricantes europeos han subido sus precios buscando mayores márgenes de beneficio, estas nuevas alternativas se han enfocado en las rentas medias. Es curioso porque, aunque el mercado general de particulares baja, estas marcas chinas están aguantando el tirón gracias a que su penetración en las flotas de empresas es todavía muy baja. Se centran en el usuario que va al concesionario buscando una solución real para su familia.
Sin embargo, ni siquiera este efecto de los coches asiáticos es capaz de frenar la tendencia general a la baja. Aunque ayudan a que algunos particulares den el paso, la realidad es que el mercado se está moviendo hacia un escenario donde la propiedad cede terreno de forma imparable. Es una democratización de la tecnología, pero bajo un modelo de suscripción o financiación muy flexible que poco tiene que ver con el concepto de propiedad que tenían nuestros padres.
La influencia de factores inesperados

A veces, el mercado no se mueve solo por la economía, sino por eventos que nadie puede prever. Un ejemplo claro es lo ocurrido con la DANA, un suceso trágico que ha tenido un impacto directo en las matriculaciones. Julio cuenta que muchas de las ventas que se han visto a finales de 2024 y principios de 2025 han sido por necesidad de reemplazo. Miles de personas perdieron su vehículo en las inundaciones, y se han visto obligadas a comprar uno nuevo o de ocasión de forma repentina.
Este factor coyuntural ha inflado un poco las cifras, haciendo que parezca que los particulares compran más de lo que realmente dictaría la lógica del mercado. Sin este efecto, el crecimiento sería mucho menor. Además, hay planes de ayuda como el Reinicia Auto+ que han empujado a muchos a tomar la decisión. Pero esto es una demanda forzada. Una vez que se cubra ese hueco, volveremos a ver la realidad: el interés por comprar de forma tradicional sigue en caída libre.
Incluso el mercado de ocasión se ha visto alterado por estos eventos. Se estima que la demanda adicional ha sido de decenas de miles de unidades. Esto demuestra que cuando necesitas un coche para trabajar o moverte, buscas la solución más rápida, pero no necesariamente la que más te gustaría en condiciones normales. La incertidumbre sigue ahí, y aunque estas ayudas puntuales son un respiro, no solucionan el problema de fondo que hace que tú, como particular, te lo pienses tanto antes de entrar en un concesionario.
En definitiva, lo que Julio observa cada día es un cambio de paradigma. El coche está dejando de ser una posesión para ser una herramienta de movilidad. Ya no importa tanto lo que pone en el permiso de circulación a nombre de quién, sino lo que pagas cada mes por desplazarte. La forma en la que nos movemos está cambiando, ya sea en coche, moto o incluso patinete, y el mercado solo se está adaptando a una nueva realidad donde el usuario tiene más opciones que nunca, pero menos ganas de ser el dueño de un objeto que le ata durante años.








