La digitalización del tráfico avanza a un ritmo imparable y la DGT está en el centro de esta transformación. En los últimos años, ha impulsado un cambio profundo en la forma en la que se gestiona la seguridad vial, apostando por la conectividad y el intercambio de datos en tiempo real. Las balizas V16 conectadas son una de las piezas clave de esta nueva movilidad inteligente que ya está llamando a la puerta.
Muchos conductores se preguntan cuándo llegará el momento en que una avería, un accidente o una emergencia señalizada con una V16 aparezca automáticamente en Google Maps o en Waze. La idea de que los navegadores avisen al resto de usuarios antes de llegar a un punto peligroso resulta tan lógica como atractiva. Pero el camino hasta ese escenario es más complejo de lo que parece y la DGT tiene mucho que decir al respecto.
2¿Cómo funciona realmente una baliza V16 conectada?
Uno de los grandes errores es pensar que la V16 envía una alerta directa a Google Maps o a Waze en el mismo instante en que se pulsa el botón. Nada más lejos de la realidad. El proceso es más largo y está diseñado para evitar errores, falsas alarmas o usos indebidos del sistema. Según explica la propia DGT, la señal pasa por varias fases antes de considerarse válida.
Primero, la baliza se conecta a los satélites para fijar su posición, algo que puede tardar alrededor de 100 segundos. Después, esa información se envía a la nube del fabricante del dispositivo, gestionada normalmente por operadores de telefonía. Desde ahí, los datos llegan a la plataforma DGT 3.0, que no los distribuye de forma automática, sino que los pone a disposición de las autoridades de tráfico para su validación y gestión.








