Hay coches que se explican con una ficha técnica y otros que solo se entienden con el pie derecho. El TWR Supercat pertenece a la segunda categoría. Y para comprobarlo, el canal AutoTopNL ha hecho lo único sensato: llevarlo a un tramo de Autobahn sin límite de velocidad y dejar que el V12 hable por sí solo. En los ocho minutos que dura la prueba, el resultado es difícil de encajar en una sola etiqueta: restomod con memoria de Jaguar, ejercicio de ingeniería artesanal y, sobre todo un coche que se conduce con las manos y los pies, no con un menú táctil.
Qué es el TWR Supercat y de dónde viene
En la presentación del vídeo, AutoTopNL enmarca el Supercat como la vuelta a la vida de unas siglas con peso propio en el automovilismo: Tom Walkinshaw Racing. La firma británica, asociada históricamente a la competición y al desarrollo de los Jaguar más radicales, reaparece ahora con un proyecto de producción limitada construido sobre la base del XJS.
El planteamiento es el de un restomod de manual: se conserva el espíritu del original, pero se reescribe todo lo que hoy resultaría insuficiente. Carrocería de materiales ligeros, suspensiones nuevas, frenos a la altura y un interior que mezcla lo artesanal con lo contemporáneo. AutoTopNL insiste en un detalle que cambia por completo la experiencia: no hay ayudas electrónicas que se interpongan entre el conductor y el asfalto.
Un V12 sobrealimentado y una palanca de cambios
El corazón del Supercat es un V12 sobrealimentado que rinde 669 CV. La cifra impresiona, pero lo verdaderamente anacrónico, y por eso mismo valioso, es lo que hay detrás: una caja manual de seis marchas y tracción trasera. En 2026, esa combinación es casi una reliquia.
Durante la conducción, el presentador de AutoTopNL describe una entrega de potencia poco domesticada. El motor empuja desde muy abajo y sigue subiendo con una linealidad que solo un doce cilindros puede ofrecer. No hay doble embrague, no hay levas, no hay red de seguridad. Cada reducción hay que calcularla, y eso convierte cualquier adelantamiento en una pequeña decisión consciente.
El sonido, según el canal, es uno de esos que obligan a bajar la ventanilla aunque haga frío. El escape deja pasar un rugido grave que se endurece con las revoluciones. Es un coche ruidoso por diseño, y eso hoy se ha convertido en argumento de venta.
La prueba: a fondo en la Autobahn
AutoTopNL es conocido por sus pruebas de velocidad en la autopista alemana, y este vídeo sigue esa fórmula. Lo que cambia es el protagonista. Un coche de estas características, con tracción trasera, cambio manual y sin control de estabilidad, exige una concentración que un deportivo moderno con tracción total no pide ni de lejos.
Lo que hace especial al Supercat no es la cifra de potencia, sino cómo la entrega: sin filtros, sin ayudas y con una caja manual que obliga a conducir de verdad.
— AutoTopNL
En las imágenes se aprecia esa tensión. El presentador no busca el récord, busca entender el coche. Y en varios momentos admite que mantenerlo recto a alta velocidad no es un trámite: la dirección transmite, el chasis avisa y el conductor trabaja.
El contexto: restomod, exclusividad y precio
El Supercat no es un coche pensado para fabricarse en serie. Hablamos de una producción muy limitada, con un número de unidades que lo sitúa en territorio de coleccionista, y un precio que lo coloca en la liga de los grandes nombres de la automoción de lujo europea.
Su competencia real no son los deportivos convencionales, sino otros restomods de altísima factura. A diferencia de la mayoría, que apuestan por cambios automáticos modernos para mejorar la usabilidad, TWR ha decidido justo lo contrario. Ese detalle lo separa del resto de su especie.
Qué significa esto para el aficionado
Hay una lectura sencilla: los coches analógicos van a seguir existiendo, pero serán cada vez más caros y más escasos. El Supercat demuestra que existe demanda real para productos que renuncian deliberadamente a la eficiencia en favor de la experiencia. AutoTopNL no lo presenta como un objeto racional, sino como un capricho con fundamento técnico. La otra lectura tiene que ver con el mercado: cada vez que una firma rescata unas siglas históricas y las convierte en un restomod de tirada corta, el mensaje que envía al sector es el mismo. La exclusividad bien ejecutada vende, y vende bien. Para el aficionado de a pie, la consecuencia es menos halagüeña: estos coches casi nunca acaban en un garaje normal, sino en colecciones cerradas donde apenas acumulan kilómetros.
Aunque la cifra de potencia es mareante el verdadero atractivo del Supercat está en lo que no tiene. No tiene doble embrague, no tiene modos de conducción, no tiene pantallas que lo expliquen todo. Tiene un V12, una palanca y una carretera alemana sin límite. Con eso, en 2026, basta para justificar un vídeo de ocho minutos y, probablemente, una lista de espera.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de AutoTopNL en YouTube.



