Estamos en la época de los resfriados, aunque el pico de la gripe ya haya pasado, y eso significa que en algún momento vamos a tener que hacer vida normal (y conducir) después de haber tomado Frenadol, Bisolgrip o Pharmagrip. Sin embargo, una farmacéutica advierte que no es lo más recomendable.
Cada adulto pasa por entre dos y tres resfriados al año, según datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Suelen ser procesos leves que no nos alteran demasiado la rutina, y por eso a veces optamos por automedicarnos. Sin pedir cita con el médico y, como mucho, consultándolo en nuestra farmacia de confianza.
Paloma, que precisamente es farmacéutica, reconoce que «aunque un medicamento se venda sin receta, no significa que sea inocuo para conducir».
1Por qué algunos antigripales como Frenadol pueden afectar a la conducción
Muchas fórmulas que combaten los síntomas del resfriado e incluso de las alergias, como Frenadol, suelen combinar varios principios activos. Analgésico, antihistamínico, antitusivo y, en algunos casos, pseudoefedrina. Este último es un vasoconstrictor, así que su función es contraer los vasos sanguíneos de la mucosa nasal para reducir la congestión. Y funciona, porque respiras mejor, pero los expertos advierten que no actúa solo en la nariz.
«Si contraes los vasos para despejar la mucosa, también puedes elevar la tensión o acelerar el pulso«, explica Paloma. Es un efecto bastante conocido y, en la mayoría de las personas sanas y a dosis correctas, no suele tener muchas implicaciones, pero en otras puede implicar una ligera subida de la presión arterial.
En el año 2023, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) revisó hasta 31 fármacos con pseudoefedrina por su posible relación con problemas cardiovasculares y cerebrovasculares. Advierten de que hay un leve riesgo en personas con hipertensión, antecedentes cardíacos o historial de ictus.
En España, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) mantiene varios productos con este principio activo en el mercado. Entre ellos, algunas versiones descongestivas de antigripales, como Frenadol. «Hay pacientes que no deberían tomarlos sin consultar antes, y muchos no lo saben«, añade esta farmacéutica.







