La vietnamita Green SM, ligada a VinFast, desembarca en Estados Unidos con taxis eléctricos en Los Ángeles

El operador vietnamita, vinculado a VinFast, estrena su flota de taxis eléctricos con el modelo VF 8 y suma su noveno mercado global. Es su primera incursión en Norteamérica, un paso que refuerza la expansión de los eléctricos asiáticos en Europa y Estados Unidos.

Los taxis eléctricos de Los Ángeles estrenan operador: Green SM, la empresa vietnamita vinculada a VinFast, arranca su flota. Es su primer mercado en Norteamérica y el noveno a nivel global, un paso que confirma la estrategia del fabricante de crecer fuera de sus fronteras con coches propios circulando por las calles.

El desembarco se ha materializado con una flota de unidades del VinFast VF 8, un SUV eléctrico que se convierte así en la cara visible del grupo en Estados Unidos. Según la información publicada en el sudeste asiático, el operador ha puesto en marcha el servicio en la ciudad sin grandes anuncios y con la mirada puesta en un mercado muy competido.

Quién es Green SM y por qué le conviene tener taxis propios en la calle

Green SM no es un fabricante, sino un operador de movilidad. Su modelo consiste en gestionar flotas de taxis eléctricos en grandes ciudades y en hacerlo, además, con vehículos de una marca muy concreta: VinFast. Esa simbiosis convierte cada trayecto en un escaparate. El pasajero sube a un coche que no conoce, comprueba cómo se comporta y, de paso, se familiariza con una marca que en Europa todavía está dando sus primeros pasos.

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La compañía vietnamita ya opera en varios países del sudeste asiático. Con Los Ángeles suma su noveno mercado y da el salto a un continente nuevo, Norteamérica, donde hasta ahora no tenía presencia. Lejos de ser un movimiento aislado, encaja en una lógica que el sector conoce bien: vender coches no solo en concesionarios, sino también en el día a día de la ciudad.

Para VinFast, el interés es doble. Por un lado, coloca sus vehículos en circulación real, con kilómetros, recargas y desgaste de por medio. Por otro, se asegura un comprador interno: su propio socio de movilidad le encarga flotas enteras, lo que reduce la dependencia de las ventas al particular.

Un taxi eléctrico que recorre una ciudad es, para una marca desconocida, el anuncio más barato y más creíble que existe.

Por qué Los Ángeles y por qué conviene mirarlo con prudencia

California es el mercado eléctrico por excelencia en Estados Unidos. La región lleva años impulsando el coche cero emisiones con normas propias y una red de recarga más madura que la media del país. Para un operador que quiere darse a conocer fuera de Asia, es una plataforma difícil de mejorar.

Ahora bien, el desembarco llega en un momento delicado. Según la información publicada, el fabricante vietnamita ha adoptado un enfoque más cauto en el mercado estadounidense después de un arranque complicado. La llegada de Green SM, por tanto, es también una manera de mantener presencia sin depender únicamente del comprador privado.

Conviene recordar que Estados Unidos no es un mercado fácil para las marcas que llegan de fuera. La competencia local es feroz, los incentivos han ido cambiando y el comprador estadounidense es exigente en tamaño, autonomía y red de servicio. Un taxi eléctrico, en cambio, sortea parte de esas barreras: no necesita convencer a un particular, sino cumplir con turnos, recargas y disponibilidad.

Ese detalle explica por qué el modelo del taxi eléctrico se ha convertido en una vía de entrada silenciosa. Permite rodar, aprender del terreno y corregir errores con menos exposición que un lanzamiento masivo al público.

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Qué dice este movimiento del taxi eléctrico en España y en Europa

En el viejo continente, la electrificación de las flotas de taxi avanza a distinto ritmo según el país. En España, los taxis eléctricos han ido ganando presencia en ciudades como Madrid y Barcelona, empujados por las restricciones de acceso al centro y por los planes de apoyo a la renovación de flotas. No es un fenómeno nuevo, pero sí cada vez más visible en las paradas de las grandes avenidas.

La diferencia con el caso de Los Ángeles está en el motor del cambio. Aquí, la conversión del taxi suele ir de la mano de la normativa municipal y de las ayudas públicas. Allí, Green SM llega por iniciativa propia, buscando mercado, marca y visibilidad. Dos caminos distintos para un mismo destino: que el vehículo eléctrico sea la opción por defecto en el servicio urbano.

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Lo interesante para el lector español es que este tipo de operadores suelen acabar importando su modelo. Si una compañía como Green SM demuestra que gestionar una flota eléctrica en una gran ciudad es rentable, es cuestión de tiempo que otras miren hacia Europa. Y España, con una red de recarga en plena expansión y varias capitales con zona de bajas emisiones, es un candidato razonable.

De momento, el foco está en California. El siguiente hito para medir si la apuesta funciona llegará cuando la compañía confirme nuevos mercados o amplíe su flota en la ciudad. Hasta entonces, toca observar cómo evoluciona un experimento que mezcla movilidad, marca y una buena dosis de paciencia.