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lunes, 5 enero 2026

Alejandro (31), camarero: ‘Si vas a conducir en Suiza, que sepas que puedes acabar en la cárcel por un simple exceso de velocidad’

Un radar, 30 km/h de más y una carta en el buzón. Mil francos suizos o cuatro días entre rejas. Así empezó la historia de Alejandro al conducir en Suiza.

Conducir por Europa puede parecer una experiencia homogénea: mismas autopistas, coches similares y normas que, en teoría, comparten una base común. Sin embargo, basta cruzar ciertas fronteras para darse cuenta de que no todos los países se toman la seguridad vial de la misma manera. Y si hay uno donde las reglas se aplican con una severidad casi quirúrgica, ese es Suiza.

Alejandro, un camarero español de 31 años, aprendió esta lección de la forma más dura posible. Un exceso de velocidad que en otros países habría terminado en una multa asumible, en Suiza estuvo a punto de llevarle a la cárcel. Su testimonio es una advertencia clara para cualquiera que piense ponerse al volante en territorio helvético.

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El susto del radar y la carta que lo cambia todo

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Fuente propia

“El flash fue impresionante”, recuerda Alejandro. “Todo estaba oscuro y de repente vi una luz roja y el fogonazo. Me asusté, pero pensé que sería una multa normal”. Nada más lejos de la realidad. La carta que recibió en su domicilio fue mucho más impactante que el propio radar.

En Suiza, además de la sanción económica, se añaden gastos administrativos que elevan considerablemente la cifra final. En su caso, a los 600 francos iniciales se sumaron casi 400 más en trámites. Y eso sin contar que, durante meses, fue ‘cazado’ por diferentes radares urbanos, con una media de 250 francos al mes durante casi un año. En total, cerca de 3.000 francos para aprenderse las normas suizas al volante.

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