La Iconic Collection, la colección de 15 coches que sale a subasta: del Mercedes 300 SL Gullwing al McLaren Speedtail

Quince vehículos elegidos por rareza, diseño y peso histórico salen a puja el 14 de octubre en la plataforma estadounidense. Entre ellos, un Gullwing con procedencia aristocrática y un Speedtail de 157 millas que solo puede circular en Estados Unidos con autorización expresa.

Una colección de quince coches sale a subasta en Bring a Trailer con dos extremos opuestos: el Mercedes 300 SL Gullwing y el McLaren Speedtail. La selección, bautizada como Iconic Collection, procede de Private Collection Motors, concesionario radicado en Costa Mesa (California), y abre sus pujas este 14 de octubre. El criterio declarado —rareza, diseño, prestaciones y peso histórico— es lo bastante ancho como para que convivan en un mismo cartel un cupé alemán de 1955 y un hiperdeportivo híbrido con 157 millas en el odómetro.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: quince vehículos elegidos por rareza, diseño o relevancia histórica salen a puja en Bring a Trailer, con la apertura de las subastas el 14 de octubre.
  • No te lo puedes perder: el 300 SL Gullwing con número de bastidor 5500289, entregado nuevo al noble alemán Franz II en el palacio de Erbach, después propiedad de un militar estadounidense y conservado 35 años por un mismo dueño.
  • Cifras y producción: cerca de 1.400 Gullwing W198 entre 1954 y 1957, 1.250 Porsche 911 Sport Classic, 285 Nissan Skyline GT-R M-Spec Nür, unos 40 Lamborghini Diablo VT 6.0 SE y 106 McLaren Speedtail en un solo año de modelo.

El Gullwing que nació en el palacio de Erbach

El lote que encabeza el cartel es un 300 SL Gullwing de 1955, chasis 5500289, y su historial pesa tanto como su estado. Se entregó nuevo a Franz II en el palacio de Erbach-Erbach, en Hesse, y de allí pasó a un militar estadounidense destinado en Europa, que se lo llevó consigo a Ohio. Después recaló en manos de un miembro del Gullwing Group.

Ese último propietario lo conservó 35 años. La pieza se ha refrescado dos veces con Paul Russell, especialista de referencia de la marca, y en la propiedad actual ha recibido un interior a cuadros y llantas Rudge. Ninguna de esas intervenciones es anecdótica: en un mercado que paga la documentación al peso, cada factura suma.

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Conviene recordar la escala. Alrededor de 1.400 ejemplares del W198 coupé salieron de fábrica entre 1954 y 1957, según el recuento que maneja el propio anuncio. Setenta años después, lo que separa a un Gullwing excelente de uno mediocre no es el cromo, es la trazabilidad: un chasis con nombre propio y dos intervenciones documentadas juega en otra liga.

La condición de icono no procede del adorno, sino de una silueta que lleva siete décadas sin envejecer y de un origen a medio camino entre la competición y el gran turismo, como recuerda la ficha histórica del modelo. De ahí que un Gullwing bien documentado trascienda la categoría de automóvil y se comporte como una pieza de museo con matrícula.

En un Gullwing, media tasación viaja en la carpeta de facturas y la otra media en una silueta que nunca ha necesitado un retoque.

Seis Porsche y un backdate que roza la herejía

Mercedes 300 SL Gullwing

Seis de los quince lotes son Porsche, y el más singular es el 911 Carrera Widebody con especificación RUF CTR de 1981. En 1987, el CTR Yellowbird se convirtió en el coche de producción más rápido del mundo con 211 mph, unos 340 km/h, y su vuelta al Nürburgring quedó inmortalizada en el vídeo Faszination on the Nürburgring, un fenómeno viral en la era del VHS.

La demanda fue tan sostenida que RUF siguió ofreciendo la conversión bien entrada la década de 2010; este ejemplar es uno de los últimos coches de cliente que la recibieron, en 2014. Después pasó por manos de un ex presidente de RUF y propietario de un equipo de Fórmula 1, que lo devolvió a Pfaffenhausen para dotarlo de carrocería ancha y ligera.

El segundo experimento llega desde Alemania: un 911 Turbo de 1997 con carrocería longhood firmado por Kaege Retro. La conversión, terminada en 2020, persigue la estética del RSR clásico sin renunciar a la comodidad contemporánea, con más de 500 CV de un seis cilindros biturbo y tracción total. Se vendió en esta misma plataforma en 2024 y ha recorrido unas 500 millas desde entonces.

Frente a tanto ejercicio de estilo, los dos Turbos de fábrica actúan de contrapeso. El 993 Turbo de 1996 acumula 17.000 millas y encarna la primera generación del modelo con tracción a las cuatro ruedas. El 964 Turbo de 1992, con 39.000 millas y una combinación Guards Red y Cashmere Beige, luce la línea más limpia de la saga sobre llantas Speedline multipieza.

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El capítulo histórico lo firma un 911S de batalla corta de 1967 que perdió su motor original, aunque el sustituto fue lo bastante potente para ganar su clase en la Carrera Panamericana de 2003. Se vendió por 40.000 dólares en 2013, según recoge el anuncio, y conserva baquets de competición, arco de seguridad y escape SCART.

En el otro extremo, el 911 Sport Classic de 2023 con 210 millas es una de las 1.250 unidades construidas: cola de pato, franjas laterales, llantas de inspiración Fuchs, interior Pepita, cambio manual de siete relaciones y tracción trasera. La nostalgia, en Porsche, siempre llega con la lista de equipamiento completa.

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Del Speedtail al Skyline: el resto del catálogo

El McLaren Speedtail de 2020 es el otro gran reclamo. Recupera la silueta de lágrima alargada de los resistentes de los años sesenta y le añade aerodinámica moderna; su tren motriz híbrido de 1.035 CV permite alcanzar 250 mph, unos 402 km/h. Solo se fabricaron 106 unidades en un único año de modelo, y las que circulan por Estados Unidos lo hacen amparadas en la excepción show or display, con uso restringido.

Más abajo asoman dos rarezas de color. El Lamborghini Diablo VT 6.0 SE de 2001 es el número 36 de una serie de aproximadamente 40 unidades repartidas entre el dorado Oro Elio y el marrón Marrone Eklipsis; lo pidió así la propia fábrica de Sant’Agata. El Aventador LP 770-4 SVJ de 2019, con 4.800 millas, es una de las últimas variantes de la saga alimentadas solo por gasolina, con un V12 de 6,5 litros que gira hasta 8.500 rpm.

El Spyker C8 Laviolette de 2008 se expuso en el Salón de Ginebra de 2009 y pasó dos años en el Museo Petersen; con 171 kilómetros, se anuncia como el único ejemplar acabado en Black Olive sobre cuero Saddle. Y el Jaguar E-Type Serie I 3.8 Roadster de 1961 reúne los rasgos que buscan los puristas: suelo plano, cierres externos de capó y branquias soldadas, además de un repintado de 2026 y un cambio Tremec de cinco relaciones, con el Moss de cuatro velocidades incluido en la venta.

Completan la lista un Skyline GT-R R34 M-Spec Nür de 2002, uno de 285 ejemplares y con motor N1 de bloque reforzado y turbos mayores, un Mercedes G500 de 2000 transformado por Banyan Motors de Houston a imagen del 4×4² con tres bloqueos de diferencial y suspensiones duplicadas, y un Bentley Bentayga V8 de 2019 con 6.000 millas.

Lo que una puja sin estimaciones dice del mercado

El anuncio no publica horquillas de estimación, y ahí está la primera diferencia de fondo con las subastas de catálogo impreso, donde el comprador negocia contra una cifra pactada antes con el vendedor. En una puja digital cronometrada, el mercado opina en tiempo real y sin red, con el historial de pujas a la vista de cualquiera. Más volátil, sí. También más transparente.

La segunda lectura es la mezcla. Un Gullwing de 1955 y un Speedtail de 2020 en el mismo comunicado confirman que el coleccionismo ha dejado de segmentarse por décadas para hacerlo por relatos. Conviven ahí un restomod de encargo, un backdate con estética RSR, un youngtimer japonés de culto, un todoterreno militarizado y un SUV de lujo. El nexo no es la época: es la historia que cada unidad puede contar con papeles.

Hay además un factor legal que conviene no perder de vista. Cualquier Speedtail que circule en Estados Unidos está acogido a la excepción show or display, una vía pensada para vehículos de interés histórico y uso limitado. Reduce la nómina de compradores posibles, pero protege el valor de las 106 unidades. Y una advertencia de documentación: el anuncio alterna los nombres Iconic Collection y Dream Garage Collection, un descuido que un comprador puntilloso no dejaría pasar.

El mercado del clásico ya no se ordena por años de fabricación, sino por la solidez de la carpeta que acompaña a cada chasis.

Con las subastas abiertas desde el 14 de octubre, queda por ver si el mercado premia la trazabilidad del 5500289 —nombre, apellidos y 35 años de fidelidad— o la virginidad del Speedtail. También si un E-Type repintado en 2026 y con cambio no original defiende el tipo frente a los 911 de fábrica. En Bring a Trailer, todo eso se resuelve en días.