La subasta Broad Arrow Zoute cerró el 9 de octubre de 2026 con 34,6 millones de euros y un 91 por ciento de lotes vendidos. Nunca antes una puja de coches de colección había recaudado tanto en Bélgica.
Y el récord no lo firmó un GT de los años sesenta, sino un Ferrari LaFerrari de 2015 adjudicado en 5.181.250 euros, la cifra más alta pagada jamás por un automóvil en una subasta pública belga.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: Broad Arrow firma en Knokke-Heist la mayor subasta de coches de colección celebrada en Bélgica, con 34,6 millones de euros y un 91 por ciento de lotes adjudicados.
- No te lo puedes perder: la ‘Santísima Trinidad’ híbrida —McLaren P1, Porsche 918 Spyder y Ferrari LaFerrari— se vendió completa en la misma sesión, con los tres ejemplares fechados en 2015.
- Cifras y cotización: LaFerrari, 5.181.250 euros; 918 Spyder Weissach, 3.212.500; McLaren P1, 1.890.625; BMW M5 W10 del doctor Piëch, 411.250, récord mundial para un E39. Fuente: Broad Arrow Auctions.
Un pabellón lleno, 33 países y un 91 por ciento de adjudicación
La segunda edición de la Zoute Concours Auction se celebró el viernes 9 de octubre de 2026 en Approach Golf, en Knokke-Heist, como socio oficial de subasta del Zoute Grand Prix. El catálogo reunió más de 90 lotes y combinó clásicos de siempre con hiperdeportivos de la era híbrida, sin olvidar ese terreno ambiguo del youngtimer de altas prestaciones que ya se disputa con las mismas armas que un coche de los años sesenta.
El termómetro de la jornada no fue el importe total, sino la gente. Los pujadores registrados crecieron más de un 44 por ciento respecto a la primera edición, celebrada en 2025, y más de un tercio pujaba por primera vez con Broad Arrow. Llegaron de 33 países. Con ese punto de partida, el 91 por ciento de adjudicación dejó de ser una anécdota estadística para convertirse en el verdadero titular: apenas hubo lotes que volvieran a casa.
Había, además, una pulsión de época. Frente al clásico de carrocería firmada y documentación impecable, el aficionado que hoy entra en el mercado busca también coches con los que creció. La sesión belga puso ambos mundos en la misma sala y en la misma tarde, y ese doble registro ayuda a entender que la adjudicación se mantuviera tan alta.
Gregory Tuytens, responsable de consignaciones de Broad Arrow para Bélgica y Países Bajos, atribuyó el resultado al trabajo del equipo y a la confianza renovada de compradores y vendedores, y confirmó que la casa regresará a Knokke-Heist en 2027. Los resultados completos de la sesión están publicados en la web de la casa.
Un récord de cinco millones se celebra una tarde; una tasa de adjudicación del 91 por ciento sostiene el negocio durante años.
La ‘Santísima Trinidad’ se vende entera en Knokke-Heist
El guion lo conocía todo el mundo y, aun así, funcionó. El primero de los tres en cruzar la línea fue un McLaren P1 de 2015, adjudicado en 1.890.625 euros. Después llegó el Porsche 918 Spyder Weissach Package, también de 2015, con pintura Individualfarbe Paint-to-Sample en Sport Classic Grey sobre cuero Espresso, que alcanzó los 3.212.500 euros. Ninguno de los dos estaba llamado a cerrar la noche.
El último lote era el bueno. Un Ferrari LaFerrari de 2015 en Grigio Ferro Metallizzato abrió la puja en 2.000.000 de euros y trepó con rapidez hasta los 4.000.000 mientras la sala enmudecía. Cuando cayó el martillo, el aplauso tapó la lluvia que repicaba fuera: 5.181.250 euros y el récord absoluto de una subasta de automóviles en Bélgica.
La sesión guardaba, sin embargo, otro registro menos vistoso y, para el aficionado a lo germano, más sabroso. Un BMW M5 W10, prototipo único de la generación E39 que pilotó el doctor Ferdinand Piëch, se remató en 411.250 euros y se convirtió en el E39 más caro vendido en puja pública. La procedencia hizo el resto.
- Ferrari LaFerrari (2015): 5.181.250 euros, récord absoluto del coleccionismo en Bélgica.
- Porsche 918 Spyder Weissach Package (2015): 3.212.500 euros.
- McLaren P1 (2015): 1.890.625 euros.
- BMW M5 W10 prototipo (E39): 411.250 euros, récord mundial para el modelo.
Por qué el LaFerrari rompe el techo belga
Que un hiperdeportivo híbrido de 2015 encabece una subasta europea ya no sorprende; que lo haga en Bélgica, sí. El mercado belga ha vivido décadas a la sombra de París, Múnich y Londres, sostenido por colecciones privadas notables pero con una oferta pública escasa. El Zoute Grand Prix ha ido construyendo el ecosistema que faltaba: una semana de motor con rallye, concours y, desde 2025, una casa de subastas asociada.
Los tres grandes nombres de la jornada permiten leer otra cosa. La ‘Santísima Trinidad’ híbrida se ha consolidado como objeto de coleccionismo con lógica propia, ajena al kilometraje y muy atada a la configuración, el color y la procedencia. Los tres ejemplares ofrecidos llevaban fecha de 2015. En este segmento el color y la especificación pesan tanto como el propio coche, y el 918 Spyder lucía una combinación Paint-to-Sample que un comprador europeo sabe leer.
El riesgo del segmento está, como casi siempre, en la dependencia del ejemplar concreto. Un hiperdeportivo híbrido vale lo que valen su kilometraje, su historial y su configuración, y la distancia entre dos coches idénticos sobre el papel puede ser enorme. El lote belga reunía justo eso: un color poco frecuente, Grigio Ferro Metallizzato, y un coche de la misma quinta que los otros dos protagonistas de la tarde.
Conviene recordar que estas operaciones no compiten con el mercado del clásico puro: lo complementan. Quien compra un LaFerrari rara vez vende su 275 GTB para pagarlo, y quien compra un 275 GTB no suele mirar los híbridos. Lo que hace el resultado belga es fijar una referencia en euros para los hiperdeportivos de la década pasada y consolidar a Broad Arrow, respaldada por Hagerty, como actor de peso en el continente.
Lo que el récord deja abierto para 2027
La casa ya ha confirmado su regreso a Knokke-Heist en 2027, dentro del calendario del Zoute Grand Prix. Si la segunda edición amplió en un 44 por ciento el registro de pujadores y reunió a 33 nacionalidades en la sala, la tercera llega con una inercia difícil de discutir.
Queda por ver si Broad Arrow repite la fórmula del trío híbrido o si busca un equilibrio con un catálogo más clásico. Lo que el 9 de octubre dejó claro es que Bélgica ha dejado de ser una plaza secundaria en el mapa europeo del coleccionismo. El récord está escrito y tiene nombre italiano.

