El Mini Countryman 2027 Untamed gana 1,5 centímetros de altura libre, calza neumáticos Pirelli Scorpion All Terrain Plus y deja el suelo a 22,4 centímetros, casi dos más que un Countryman S de serie. La receta funciona fuera del asfalto. El problema aparece al mirar la pantalla: el software del coche responde con retraso y obliga a pelearse con menús que no están pensados para la tierra.
La edición se ofrece en Norteamérica sobre el Countryman S All4 y sobre el eléctrico SE. En Europa llega únicamente asociada a la variante eléctrica. El S All4 Untamed parte de unos 41.500 euros al cambio (45.250 dólares), unos 1.470 euros por encima de un Countryman S con el acabado Iconic equivalente.
Más altura, más balón de neumático y menos voladizo
El Untamed cambia los amortiguadores y el conjunto de rueda y neumático respecto al Countryman S. Monta una suspensión específica que eleva la carrocería y unas llantas de 19 pulgadas con gomas de tacos. Los paragolpes se rediseñan para mejorar los ángulos de ataque y salida.
La elevación tiene contrapartida: el Untamed no admite los amortiguadores adaptativos opcionales de Mini. En marcha por pistas de grava y arena compactada, la combinación de más altura, más balón de neumático y voladizos recortados deja pasar el coche con menos golpes de los esperados.
Necesita tomar carrerilla en subidas largas y dejar que el motor de 245 CV y 400 Nm suba de vueltas. Mini aún no ha homologado el consumo de esta variante, que debería subir ligeramente respecto a los 8,7 litros a los 100 km combinados del Countryman S. Para un uso más exigente en campo, el Ford Bronco Sport Sasquatch o el Subaru Crosstrek Wilderness siguen siendo opciones más dedicadas.
Una pantalla con carácter y unos modos que se enredan
La pantalla central redonda del Countryman es un soplo de aire fresco frente a los rectángulos que dominan el sector y mantiene la seña de identidad de la marca. Ahora bien, responde con lentitud, y el volumen y el climatizador resultan incómodos de manejar con el coche en movimiento. En un infoentretenimiento que aspira a ser el centro de la vida a bordo, esa falta de inmediatez se paga en cada trayecto.
El Untamed resuelve el hardware de campo con criterio; lo que aún le falta es un software que traduzca esa vocación en mandos claros y respuesta inmediata.
Donde la lógica se enreda es en los modos de conducción. El Untamed incorpora un modo Trail que muestra el ángulo de inclinación y una brújula, pero no es el programa que la marca recomienda para rodar por pistas. La indicación es poner el selector en posición L y activar el modo Go-Kart, el único que reduce la interferencia del control de estabilidad. La respuesta afilada de acelerador y freno, pensada para el asfalto, se vuelve demasiado brusca sobre grava, donde se pide justo lo contrario: dosificación fina.
Hay un segundo frente, más técnico. El Untamed recurre al reparto de par entre las ruedas: frena la que pierde agarre, lo que se conoce como torque vectoring por frenos. El sistema busca la rueda con tracción suficiente y, cuando no la encuentra, corta toda la potencia aunque se desconecte el control de estabilidad. La única salida es retroceder e intentarlo de nuevo con más inercia.
Mini admite la posibilidad de corregir parte de ese comportamiento con actualizaciones OTA, las que llegan al coche por conectividad sin pisar el taller, pero hoy no hay contenido ni calendario confirmados.

Qué mirar antes de comprar: hardware de sobra, software pendiente
La paradoja del Countryman Untamed es que su parte mecánica está mejor resuelta que su capa digital. Mini lleva dos generaciones apostando por una pantalla redonda como argumento de diseño, y en esta edición el continente supera al contenido: el sistema operativo del coche y la conectividad no acompañan a un chasis que sí está a la altura.
En el segmento, las actualizaciones remotas se han convertido en la vía habitual para afinar la respuesta táctil de la multimedia, añadir funciones o retocar la gestión del par. Quien se plantee este coche debería probar la pantalla con el vehículo en marcha y preguntar por la política de actualizaciones: frecuencia, coste y componentes cubiertos. Ninguna de esas comprobaciones sustituye a una prueba en carretera, pero todas condicionan la convivencia diaria.
Conviene además valorar lo que el Untamed aporta fuera del catálogo de modas. El balón extra del neumático filtra mejor los baches, el interior lavable aguanta barro y arena, y la baca admite 75 kilos en marcha y 300 en parado, puerta de entrada a la tienda de techo que Mini desarrolla con el especialista italiano Autohome. El maletero cubica 708 litros y 1.586 litros con los asientos abatidos.
El siguiente hito es de software, no de chasis. Si Mini convierte la posibilidad de OTA en un calendario con contenido real, el Untamed cerrará el círculo: modo de campo lógico, pantalla ágil y control de par ajustado sin pisar el taller. Hasta entonces, toca usar Go-Kart sobre la tierra y aceptar que este coche pide más paciencia digital que mecánica.
🛠️ Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: El Untamed ronda los 6 segundos estimados de 0 a 97 km/h y arranca en unos 41.500 euros al cambio, con la pantalla y los modos de conducción todavía pendientes de una actualización OTA.
- Lo que equipa: Suspensión específica elevada, llantas de 19 pulgadas con neumáticos Pirelli Scorpion All Terrain Plus, pantalla central redonda, modo Trail con inclinómetro y brújula, selector en posición L, modo Go-Kart, reparto de par por frenos, gancho de remolque de serie y equipo de audio mejorado del acabado Iconic.
- Así te afecta como conductor: Ganas capacidad para pistas de grava y accesos a campamentos con menos roces que un Countryman convencional, pero tendrás que acostumbrarte a una pantalla lenta y a una secuencia poco intuitiva para rodar por tierra; si llega la mejora remota, el coche evoluciona sin pisar el taller.

