He de admitir que me cuesta ser totalmente objetivo en esta prueba. Me gusta Skoda como marca y considero que el Superb es uno de los coches más completos e interesantes del mercado. Por supuesto que no es perfecto, pero cuando te da realmente pena devolver una unidad de pruebas, es por algo.
Uno de los aspectos que más hacen destacar al Superb es, sencillamente, que apenas tiene competencia. Más aún en el caso de esta versión híbrida enchufable, que porta las siglas ‘iV’, combinada con una carrocería tipo berlina, con portón para el acceso al enorme maletero. De hecho, si hubiésemos realizado esta prueba hace apenas medio año, podríamos haber afirmado que, simplemente, no tenía rivales. Hasta la llegada del BYD Seal 6 DM-i…
De hecho, parece bastante claro que la firma china sabía en qué fijarse al crear su nuevo modelo, porque el Seal 6 DM-i supera al Superb iV en lo que siempre ha sido el fuerte de la marca checa: la capacidad del maletero. Es verdad que es por poco (491 frente a 486 litros), pero no deja de ser un buen golpe moral.

Así es el Skoda Superb Sportline iV
Pero centrémonos en nuestro protagonista, porque tiene muchos y muy buenos argumentos. Hablamos de un modelo de generosa longitud (4,91 metros) que se traduce en un espacio para las piernas en las plazas traseras realmente extraordinario. La calidad percibida del habitáculo también raya a gran nivel, con pequeños puntos mejorables, como las ruletas ubicadas en la consola central, que tienen un tacto un tanto endeble.
Dichos mandos son conocidos como Smart Dials se se caracterizan por englobar diferentes funciones; por ejemplo, la del centro sirve para regular el volumen del audio, controlar la velocidad del ventilador de climatización o cambiar el modo de conducción, entre otros (depende del equipamiento). Para ello, únicamente hay que presionar sobre la pantalla a la que rodean los diales (a color y de 32 milímetros de diámetro). Sin duda, una solución práctica e ingeniosa.

Este último adjetivo también es aplicable a las soluciones que denominan ‘Simply clever’, que traducido literalmente significa ‘Simplemente inteligente’. Hablamos de un paraguas en la puertas delanteras, una rasqueta para hielo en la tapa del depósito de combustible o una pequeña gamuza para limpiar la pantalla central. Dentro de esta familia hay numerosos elementos, ya sea de serie u opcionales, destinados a hacer más fácil y cómoda la vida a bordo.
La oferta mecánica es muy equilibrada, con seis opciones: tres gasolina, dos diésel y este híbrido enchufable, todos disponibles tanto en carrocería berlina como familiar (Combi). Antes de nada, conviene resaltar que esta versión presenta muchas ventajas, como la etiqueta Cero, pero pierde bastante maletero respecto al resto; en concreto, la presencia del sistema eléctrico de alta tensión se lleva 159 litros. Asimismo. se pierde la posibilidad de equipar una rueda de repuesto de emergencia. Además de este acabado Sportline, se pueden elegir dos por debajo (Selection y Plus) y uno por encima, L&K, de corte lujoso.
Así va el Skoda Superb Sportline iV

El Superb, en cualquiera de sus acabados o motorizaciones, es un coche eminentemente viajero, capaz de proporcionar un elevado grado de confort tanto por suspensión como por aislamiento. Así es también es esta versión Sportline, que añade elementos como unas llantas específicas (de 18″ de serie, 19″ en opción), asientos con reposacabezas integrados y un pequeño alerón sobre el portón trasero. No hay modificaciones en el chasis, por lo que ni se pierde comodidad ni se gana dinamismo.
El sistema híbrido enchufable es ejemplar en lo que a funcionamiento se refiere. La autonomía eléctrica homologada alcanza los 131 kilómetros, aunque en condiciones reales, si se circula en modo ‘cero emisiones’ ronda los 100 kilómetros. Con los 45 litros del depósito de gasolina, la autonomía total supera con facilidad los 1.000 kilómetros. En este aspecto queda claramente por detrás del BYD Seal 6 DM-i Touring, por un motivo muy simple: que tiene un depósito de gasolina mucho más grande (60 litros).
Como se espera de un coche de este porte y tamaño, su principal cualidad es del confort de marcha. No alcanza el grado de aislamiento de un Mercedes Clase E (por tamaño, es una posible alternativa), aunque pocas personas podrán quejarse. De hecho, el espacio para las piernas en las plazas traseras no es que sea superior al de un Clase E, es que es equiparable al de un Clase S largo o cualquier otra berlina de superlujo.
Ahora viene una parte algo más delicada: el precio. El PVP de esta versión, sin posibles descuentos, es de 58.000 euros (la unidad probada supera de largo los 60.000 euros), y dado que su precio sin impuestos supera los 45.000 euros, no puede acogerse al Plan Moves. En este sentido, el BYD Seal 6 DM-i Comfort gana por goleada (PVP de 43.000 euros); de hecho, está más cerca de un Mercedes E 300 e con tecnología EQ (69.345 euros), que es mucho más potente (313 CV).
Galería de imágenes del Skoda Superb Sportline PHEV 204 CV
Fotos: Motor 16





























