La siniestralidad vial en España se estanca: 1.775 muertos en 2025, diez menos que el año anterior y 35 menos que en 2016. Son los datos consolidados a 30 días que acaba de difundir la DGT, con 103.591 siniestros contabilizados entre carretera y ciudad. Una década después, el balance es prácticamente el mismo.
Diez años con la misma cifra: 1.775 muertos y 103.591 siniestros
El informe repasa la última década y no deja margen a la interpretación. En 2017 se registraron 1.830 fallecidos, el peor dato del periodo. En 2023 fueron 1.806. El único desplome llegó con la pandemia: 1.370 muertes en 2020, con la movilidad severamente restringida por el coronavirus. Fuera de ese paréntesis, la cifra se ha movido siempre en una horquilla estrecha, sin una tendencia clara a la baja.
A esos 1.775 fallecidos hay que sumar 9.888 heridos que necesitaron ingreso hospitalario, un dato que la DGT presenta al alza en su comunicado. Y todo ello, según el organismo, en un contexto de mayor movilidad: 478,6 millones de desplazamientos de largo recorrido por vía interurbana, un 3,4% más que el año anterior.
La DGT añade dos factores que elevan la exposición al riesgo: un parque de 5,96 millones de motocicletas y ciclomotores, modos especialmente vulnerables, y la afluencia de más de 90 millones de turistas al año. Con esas cifras sobre la mesa, el organismo sostiene que la comparación con otros países debe hacerse con ese volumen de tráfico en cuenta.
La movilidad crece, las muertes no bajan y el parque de motos sigue sumando unidades: tres tendencias que llevan una década cruzándose sin solución.
Las ciudades concentran el 65% de los siniestros y el 28% de las muertes
En vías urbanas se registraron 67.616 siniestros, con 496 fallecidos (dos más que el ejercicio anterior) y 5.034 heridos graves (nueve más). Traducido: las calles de las ciudades y poblaciones concentran el 65% de todos los siniestros viales del país, pero causan solo el 28% de los fallecidos y algo más de la mitad de los heridos graves.
El patrón se repite un año más. Ocho de cada diez fallecidos en ciudad eran usuarios vulnerables, quince más que en 2024, y el reparto por tipo de usuario deja poco espacio a la duda:
- Peatones: 222 muertos, el 45% del total urbano.
- Motoristas: 132 fallecidos, el 26%.
- Ciclistas: 29 muertos, el 6%.
- Usuarios de VMP (patinetes eléctricos): 21 fallecidos, el 4%.
- Turismos: 73 muertos, el 15%.
El atropello a peatones sigue siendo el siniestro más letal en ciudad, con el 43% de las víctimas mortales. Le siguen las salidas de vía (22%), que castigan sobre todo a los motoristas que pierden el control o chocan contra un obstáculo, y las colisiones laterales y frontolaterales en cruces e intersecciones (11%), estas últimas con ocho muertes menos que el año anterior.
El casco y el cinturón, la asignatura pendiente en la ciudad
El dato más incómodo del informe tiene que ver con la protección. El 30% de las personas fallecidas en vías urbanas no llevaba casco ni cinturón, un porcentaje que sube respecto a 2024 pese a las campañas de concienciación. La norma es clara y la sanción también, pero en el casco urbano el cumplimiento se relaja.
Dos casos concretos lo ilustran: 13 de las 21 víctimas mortales que viajaban en un VMP carecían de protección, y 26 de las 73 personas fallecidas en un turismo no llevaban puesto el cinturón. Los elementos de protección no evitan el siniestro, pero sí marcan la diferencia entre un susto y un fallecimiento.
España está por debajo de la media europea y lejos de Suecia
Con una tasa de 36 fallecidos por millón de habitantes, España se sitúa por debajo de la media de la Unión Europea, que está en 43. También mejora a Austria (43), Italia (49), Francia (49) y Portugal (55). Pero queda lejos de los referentes: Suecia (20), Dinamarca (23), Alemania (34) y Países Bajos (35). Los informes anuales pueden consultarse en la web de la DGT.
Esa comparación sirve para relativizar el dato, no para resolverlo. La estadística española mezcla dos realidades muy distintas: la vía interurbana, donde se producen la mayoría de las muertes, y la ciudad, donde se producen la mayoría de los siniestros. En el ámbito urbano el patrón es tozudo año tras año: quien no lleva carrocería es quien muere.
Por eso conviene mirar al calendario normativo. La DGT ha movido ficha con nuevas reglas de circulación para semáforos, patinetes, autocaravanas, motos y ciclistas, en vigor desde el pasado 1 de octubre, un paquete que toca de lleno a los usuarios más expuestos. Habrá que ver si el siguiente balance anual mueve una cifra que lleva una década clavada en la misma franja.

