El transporte de personas mayores en silla de ruedas hacia centros de día se ha convertido en un servicio esencial dentro del sistema sociosanitario en España. Cada jornada, miles de usuarios dependen de estos desplazamientos para acceder a terapias, actividades de estimulación o programas de rehabilitación. No se trata solo de un trayecto: es una parte fundamental de su cuidado diario.
Sin embargo, este servicio está ahora bajo la lupa. Diversas voces del sector alertan de errores recurrentes que, lejos de ser inevitables, podrían corregirse con protocolos adecuados, formación y mejores prácticas. La preocupación no es menor: hablamos de la seguridad, la dignidad y el bienestar de personas especialmente vulnerables.
4La formación del personal, el factor decisivo
Más allá de la tecnología, el factor humano es determinante. El personal encargado del transporte debe contar con formación específica en el manejo de personas con movilidad reducida y en el uso de los sistemas de seguridad.
Cada maniobra cuenta: desde la colocación de la silla hasta la fijación final o el acompañamiento durante el trayecto. Un pequeño error puede tener consecuencias importantes, por lo que la formación continua es esencial.
Además, el trato al usuario también influye en su experiencia. No se trata solo de seguridad física, sino también de ofrecer un servicio respetuoso y digno. La forma en la que se realiza el traslado puede marcar la diferencia en la percepción del cuidado recibido.

