Mapfre, Verti y Línea Directa ya ajustan la prima del seguro de pago por uso a los kilómetros que conduces. Y también a cómo lo haces.
El modelo lleva años en el mercado, pero ahora convive con las pólizas tradicionales sin dispositivo. La diferencia práctica es sencilla: en una póliza por perfil pesan la edad, la antigüedad del carné y la potencia del coche; en una de pago por uso, la compañía mide el uso real y recalcula la prima con ese dato.
Qué es el pago por uso y en qué se diferencia del pago según cómo conduces
Conviene separar dos conceptos que el mercado tiende a mezclar. El PAYD (pay as you drive, pago según kilómetros) factura en función de la distancia recorrida. El PHYD (pay how you drive, pago según cómo conduces) valora el estilo: aceleraciones, frenadas, horarios y tipo de vía. Cada compañía combina ambos criterios con su propio baremo, como recogen los términos que publica Mapfre.
La medición se hace por dos vías. O un dispositivo telemático conectado al vehículo, o la app del móvil, que registra trayectos y comportamiento al volante. En los dos casos, la compañía obtiene datos de uso que antes no tenía y con ellos ajusta la factura.
Coberturas comparadas
| Modalidad | Qué cubre | Precio orientativo |
|---|---|---|
| Pago por kilómetros (PAYD) | Cobertura a terceros o todo riesgo con la prima calculada sobre los kilómetros declarados o medidos. | Rebaja orientativa del 10% al 30% sobre la prima de la póliza equivalente. |
| Pago según conducción (PHYD) | Misma cobertura, con baremo por estilo de conducción y horarios de uso. | Rebaja variable según el baremo de cada compañía; se revisa en cada renovación. |
| Póliza tradicional por perfil | Cobertura sin dispositivo ni app; la prima depende de edad, antigüedad del carné y vehículo. | Sin descuento por kilometraje; el precio se fija al contratar y se ajusta en la renovación. |
Cuánto se ahorra y a quién le compensa de verdad
El descuento no es automático ni igual en todas las pólizas. Las horquillas que se manejan en el mercado sitúan la rebaja entre el 10% y el 30% de la prima, en función de los kilómetros declarados y del estilo registrado. Sobre una póliza de 500 euros anuales, el ahorro se mueve entre 50 y 150 euros al año.
El pago por uso no premia al que conduce deprisa, sino al que hace pocos kilómetros y mantiene una conducción regular.
Quien más gana es el conductor de bajo kilometraje: trayectos urbanos cortos, teletrabajo varios días por semana o un segundo coche en casa. Por debajo de 10.000 kilómetros al año el pago por uso suele salir a cuenta; a partir de 15.000, el margen se estrecha y la póliza tradicional por perfil puede igualar la oferta.
Antes de firmar hay tres condiciones que conviene revisar:
- Si el descuento se mantiene en la renovación o si solo aplica el primer año de contrato.
- Qué ocurre cuando el dispositivo no envía datos o el móvil se queda sin batería durante un trayecto.
- Qué finalidad, plazo de conservación y posibilidad de desactivación tiene el registro de trayectos.
Qué cambia en el mercado y qué revisar en cada renovación
El pago por uso deja de ser un producto de nicho. El móvil como sensor y la competencia entre compañías han llevado estos baremos a las pólizas de catálogo, no solo a las pruebas piloto. La consecuencia para el usuario es doble: hay más oferta donde elegir y más condiciones que comparar.
La referencia para decidir no es el porcentaje del anuncio, sino la prima final. Un 30% sobre una póliza cara puede costar más que un 10% sobre una póliza ajustada. Por eso conviene pedir el precio total anual, no la cuota mensual, y comprobar si el baremo se revisa cada seis o cada doce meses. Cada compañía detalla su sistema en su ficha comercial, como la información que publica Verti, y ese documento es el que hay que leer antes de contratar.
En la próxima renovación, la pregunta útil es concreta: cuántos kilómetros ha registrado el sistema, qué ha hecho con ese dato y cuál será la prima del año siguiente. Con esa cifra en la mano, comparar lleva dos minutos.

