La DGT cambia las normas de las motos en octubre: equipamiento obligatorio y cómo ajustar tu seguro de moto

Desde el 1 de octubre de 2026, el calzado cerrado y los guantes de protección son obligatorios para motoristas y pasajeros, con multas de 200 euros. La normativa no altera las coberturas del seguro de moto, pero conviene revisar qué modalidad encaja con tu uso.

Desde el 1 de octubre, circular en moto sin calzado cerrado cuesta 200 euros de multa en cualquier vía, también en ciudad.

La DGT activó ese día un paquete de normas que cambia el equipamiento obligatorio de motoristas y pasajeros. La multa la paga el conductor, nunca la aseguradora.

Qué cambia en el equipamiento obligatorio desde octubre

El calzado cerrado es exigible en todo tipo de vías, urbanas e interurbanas, y afecta por igual a conductores y pasajeros de motocicletas y ciclomotores. La infracción se considera grave y se sanciona con 200 euros cada vez que se detecte.

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En vías interurbanas, los guantes de protección son obligatorios para los dos ocupantes, con la misma cuantía. No hace falta que estén homologados: ese requisito llegará con una orden ministerial que todavía no se ha publicado, así que de momento sirven los guantes que ya se utilizan.

  • Calzado cerrado: obligatorio en ciudad y carretera, para conductor y pasajero.
  • Guantes: obligatorios en vías interurbanas, sin exigencia de homologación.
  • Arcén derecho: uso permitido en retenciones, solo en tramos señalizados.
  • Casco homologado: la exigencia se aplaza al próximo año.
  • Reparto profesional: chaleco reflectante durante toda la jornada laboral.

El cambio del arcén es el más acotado de todos. No es una autorización general ni sirve en cualquier punto: la moto puede usar el arcén derecho únicamente en retenciones, en los tramos que estén previamente señalizados y sin superar los 30 km/h.

El seguro de moto no paga multas de tráfico: el equipamiento obligatorio y su sanción son responsabilidad del conductor, no de la póliza.

Qué cubre el seguro de moto y qué queda fuera

Ninguna de estas medidas modifica las coberturas del seguro de moto. El seguro obligatorio de responsabilidad civil, el mínimo que exige la ley para circular, cubre los daños que el motorista cause a terceros, pero no el equipamiento propio ni los daños del vehículo.

De ahí que tenga sentido revisar la modalidad. Una póliza a terceros es la opción más económica y cubre responsabilidad civil, asistencia en carretera y, según la compañía, defensa jurídica. Un todo riesgo con franquicia añade daños propios, robo e incendio y, en muchos casos, equipamiento del conductor.

El equipamiento merece un apartado propio. Cascos, guantes, calzado y prendas técnicas no entran en la cobertura de daños del vehículo salvo que la póliza incluya una garantía específica, con su propio límite indemnizatorio. Conviene localizarla antes de firmar: ahí está la diferencia entre recuperar el importe de un casco y no recuperar nada.

Para los riders hay una capa extra. Si la moto se usa para reparto profesional, la póliza debe contemplar el uso laboral; de lo contrario, un siniestro durante la jornada puede quedar fuera de cobertura. Es la pregunta que más conviene resolver con el asesor antes de contratar.

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Cómo ajustar la póliza y qué revisar en la próxima renovación

El calendario ayuda a ordenar la revisión. La orden ministerial que exigirá guantes homologados sigue pendiente de publicación y la obligación de casco homologado se aplaza al próximo año, previsiblemente a lo largo de 2027. Ese es el horizonte razonable para decidir si la póliza actual sigue encajando con el uso real de la moto.

Antes de renovar, tres preguntas concretas. Primera: ¿la modalidad contratada cubre equipamiento del conductor y con qué límite? Segunda: ¿la franquicia, la parte del siniestro que asume el usuario antes de que pague la aseguradora, sigue teniendo sentido con los kilómetros que haces? Tercera: ¿figura el uso laboral si trabajas con la moto?

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En términos de mercado, la tendencia de los últimos años apunta a pólizas más modulables, con garantías que se activan o se desactivan según el uso. Para un motorista urbano que apenas sale a carretera, una a terceros ampliada suele bastar; para quien rueda a diario y aparca en la calle, el robo y los daños propios pesan más.

La próxima cita para revisar la prima es la renovación anual. Si el recibo sube sin cambios en el vehículo ni en el perfil, conviene pedir el desglose y comparar garantía por garantía, no solo el precio final.

📌 El seguro al detalle

  • Qué ofrece este seguro: cubre la responsabilidad civil frente a terceros, el mínimo legal para circular, y según la modalidad añade daños propios, robo, incendio, asistencia en carretera y equipamiento del conductor.
  • A quién va dirigido: motoristas urbanos que buscan prima ajustada, conductores que aparcan en la calle y repartidores que deben declarar el uso laboral.
  • Cuánto cuesta: depende de la cilindrada, la antigüedad del conductor y la modalidad; a terceros es la más económica y el todo riesgo con franquicia, la más completa. Cada infracción por calzado o guantes son 200 euros.