Revisión del coche ante una DANA: los fallos que provocan averías por agua de 1.500 euros

AEMET ha reactivado los avisos por lluvias intensas en el sur peninsular, el Estrecho, el Mediterráneo y Canarias. Repasamos los cuatro puntos que conviene revisar hoy y las facturas que evitas: desde 250 euros del secado interior hasta más de 15.000 euros de motor.

La revisión del coche ante la DANA arranca con AEMET reactivando los avisos: atravesar una balsa de agua puede costar más de 1.500 euros. La inestabilidad se ceba estos días con el sur peninsular, el Estrecho, el Mediterráneo y Canarias, según los avisos de la AEMET, con naranja por oleaje en Menorca y Girona y amarillo en Mallorca y Tarragona. No es un trámite: es la diferencia entre volver a casa con el coche seco o firmar un siniestro total.

Lo que el agua rompe y lo que cuesta arreglarlo

El agua no perdona a ningún componente. Cuando el vehículo está en marcha y empieza a sumergirse, el líquido entra por la toma de admisión, el conducto por el que el motor aspira el aire, y llega hasta los cilindros. Ahí no hay compresión posible: el pistón sube, el agua no cede y las bielas acaban dobladas. El resultado es la rotura completa del motor. Según los datos técnicos del sector, sustituirlo en un coche de unos 15 años supera los 2.000 a 3.000 euros; en un modelo nuevo de gama media, la factura se mueve entre 10.000 y 15.000 euros.

La electrónica es el otro gran frente. Un coche de combustión moderno integra entre 25 y 30 centralitas y el contacto prolongado con agua y lodo las deja fuera de combate. Las más sencillas arrancan en 300 euros por unidad; las complejas y avanzadas van de 1.000 a 5.000 euros cada una. Ahí está la cuenta que explica el dato de cabecera: dos centralitas medianas más el secado del interior superan de largo los 1.500 euros.

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En híbridos y eléctricos la batería de tracción está diseñada para sumergirse, pero los módulos y circuitos auxiliares no. El riesgo real es que la reparación no compense y el coche acabe declarado siniestro total.

La lluvia no rompe motores: los rompe el agua que entra por la admisión y no se puede comprimir.

  • Motor: si aspira agua, bielas dobladas y rotura completa. De 2.000 a 15.000 euros según la edad y la gama.
  • Centralitas: de 300 a 5.000 euros por unidad, con 25 a 30 repartidas por el vehículo.
  • Escape: hay que extraer el agua cuanto antes o el sistema se pudre por dentro.
  • Frenos y suspensión: se resuelven con una limpieza y un secado exhaustivos.
  • Habitáculo: desmontaje y secado desde unos 250 euros.

Qué revisar en el coche antes de que llegue la lluvia

Con avisos activos por lluvias y tormentas, lo primero es aplazar los desplazamientos que no sean imprescindibles. Si tienes que coger el coche, estos cuatro puntos conviene mirarlos hoy mismo, con el vehículo parado y en un lugar elevado.

  • Escobillas: si dejan franjas, saltan o chirrían, no evacúan el agua y pierdes visibilidad justo cuando más falta hace. Un juego nuevo ronda entre 20 y 40 euros según la medida, y el cambio se hace en cinco minutos.
  • Neumáticos: la ley exige un dibujo mínimo de 1,6 milímetros en toda la banda de rodadura. Por debajo, el aquaplaning aparece antes, la multa puede llegar a 200 euros y la ITV no pasa. Revisa también la presión: con lluvia intensa, una rueda blanda flota antes.
  • Frenos: mojados, alargan la distancia de frenado hasta que discos y pastillas se secan. Un par de frenadas suaves y seguidas los devuelven a su sitio.
  • Filtro de aire: si ha entrado agua por la admisión, un filtro empapado puede trasladar humedad al motor. Es una pieza barata y de cambio rápido, pero si sospechas que el motor ha tragado agua, no arranques.

El seguro no siempre paga: quién responde tras una riada

Aquí llega el punto que más disgustos genera. Las pólizas de coche convencionales no cubren los daños derivados de catástrofes climatológicas como una DANA o una gota fría, salvo que exista una cláusula o un anexo específico contratado. En la inmensa mayoría de los casos asume los daños el Consorcio de Compensación de Seguros, el organismo público que auxilia a los propietarios afectados. Merece la pena comprobar la póliza antes de la tormenta, no después.

Con el coche ya inundado, nunca intentes arrancarlo. Si el agua ha alcanzado la admisión, darle al contacto mete líquido en los cilindros y convierte una limpieza en un motor nuevo. Tampoco cruces una balsa o una riada: bastan unos centímetros de corriente para perder el control del vehículo. Y a la hora de aparcar, busca zonas elevadas y evita cauces secos, sótanos y vías que acumulan agua en cuanto aprieta la lluvia.

Limpieza de frenos y suspensión, secado del habitáculo y extracción del agua del escape son operaciones que un taller de confianza resuelve sin grandes desembolsos. Cambiar centralitas, motor o batería de tracción, en cambio, exige equipo de diagnosis y trabajo de profesional. La diferencia entre ambas facturas la marca casi siempre una decisión tomada en los cinco segundos previos a pisar la balsa de agua.

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