Hay restauraciones que se cuentan en facturas y otras que se cuentan en conversaciones. La restauración Bentley S2 que ocupa hoy el taller de Tyrrell’s Classic Workshop pertenece al segundo grupo. En su último vídeo, el restaurador repasa el estado del proyecto y se detiene en un detalle que considera casi inexplicable: el mecanismo de las ventanillas eléctricas, diseñado con un nivel de redundancia que roza lo absurdo.
Un S2 que vuelve a estar entero
El motor y la caja de cambios ya han vuelto a su sitio. Antes, el equipo los sacó, los inspeccionó y los sometió a pruebas de estanqueidad de cilindros y a todo tipo de comprobaciones mecánicas. Según explica el presentador del canal, ambos pasaron con nota: el motor está bien y la transmisión automática tambien. El vano motor se ha pintado con Alex a cargo del trabajo, y todo se ha devuelto a la precisión de fábrica, con los colores originales, gris concha sobre tonos claros.
Para documentarlo, Tyrrell recurrió al archivo del Rolls-Royce Enthusiast Club, que también cubre los Bentley de la época, y recuperó la hoja de construcción del coche. No es un dato menor: el presentador recuerda que empezó su vida laboral trabajando casi en exclusiva sobre Bentley S y Rolls-Royce durante dos años, y que desde entonces habrá tocado cientos de unidades de la serie.
Del seis cilindros al V8: el nacimiento del S2
El S2 fue el primer modelo de la saga en montar el motor V8. El seis en línea del S1 se había quedado corto: los coches pesaban más y las expectativas de los clientes en materia de prestaciones también subieron. Ese es el relato que hace el canal sobre el cambio de ciclo.
Estéticamente, el S2 mantuvo los faros simples del S1. El S3 llegó después con doble faro y un frontal ligeramente más erguido: la línea del capó se rebajó alrededor de una pulgada en la parte delantera, lo que dejó un capó casi horizontal en el S2 y con una inclinación mínima, pero más agresiva, en el S3. Esa mirada con cuatro faros acabaría siendo seña de identidad del Silver Shadow durante unos quince años de producción.
El mecanismo casi nunca falla; lo que cede es la junta flexible. Todo lo demás está pensado para durar más que el propio coche.
— Tyrrell’s Classic Workshop
La conversión a S3 que ofrecía la propia fábrica
Hay un capítulo poco conocido que el vídeo saca a la luz. Muchos propietarios enviaban sus coches al departamento de servicio de la fábrica para que los transformaran en un S3. Rolls-Royce y Bentley llegaron a producir kits para sustituir aletas delanteras y capó, porque la conversión a S3 no era solo cuestión de faros.
En este caso, el frontal del coche se ha desmontado por completo: aletas interiores y exteriores fuera, con ese acabado beige de fábrica que tantas veces sorprende a quien no lo ha visto antes. Alex ha colocado el cordón adecuado en el borde del capó para que este apoye sin rozar. Craig ha confeccionado un juego de alfombras nuevas, Steve, de Leather Care, ha recuperado el cuero, y toda la madera se ha llevado a acabado espejo. El techo se ha rehecho con el mismo material de fábrica.
La ventanilla eléctrica más sobredimensionada del taller
El bloque más divertido del vídeo llega cuando el equipo abre el mecanismo de la ventanilla. Es un conjunto de fundición de aluminio, con transmisión por cadena, topes de recorrido y un tornillo sin fin, inventado, bromean, alrededor del año 250 antes de Cristo.
El fallo no estaba ahí. Entre el motor y el sinfín hay un acoplamiento flexible; el disco metálico, que va unido a la goma, se había despegado del caucho. El motor giraba sin mover nada. Tyrrell reconoce que lo han pegado, pero que no se fían del invento y que han pedido la pieza nueva.
La explicación de por qué el sistema está tan sobredimensionado es lo mejor del vídeo: cuando se acciona el interruptor, el motor arranca y un solenoide libera un freno de tambor que mantiene la ventanilla bloqueada; al soltar, la presión de un muelle vuelve a aplicar el freno. Como el sinfín es autoblocante, la ventanilla no se movería igualmente. Es, en palabras del propio canal, un ejercicio de pura sobreingeniería británica.
La comparación no se hace esperar. En el taller hay también mecánicas de Lamborghini y Ferrari, y el presentador sostiene que este sistema las supera con holgura: funciona, es silencioso y el cristal sube rápido. Los interruptores, además, no pasan por relés y soportan toda la corriente del motor y del freno.
El manual que invitaba a devolver la pieza a fábrica
Sobre la mesa hay un manual de taller original de Bentley, Rolls-Royce Silver Cloud y Bentley tipo S. Al llegar al apartado de la ventanilla, el texto recomienda desmontar el conjunto del motor y, si el fallo está en el motor o en el solenoide del freno, enviar la pieza a fábrica. El presentador bromea con que intentó llamar y el número no funcionaba.
Ahí está la tesis del vídeo: el equipo ha conseguido evitar ese envío porque la pieza es reparable, no demasiado difícil de desmontar y volver a montar. El punto débil habitual, insisten, es siempre la junta flexible, no el mecanismo en sí.
Qué dice esto del mercado de clásicos británicos
Más allá del detalle técnico, la restauración de un Bentley S2 dice bastante sobre cómo funciona hoy el mercado de clásicos británicos. Los S y los Silver Cloud dejaron de ser coches de uso diario hace décadas y hoy son objetos de colección con una particularidad: su documentación es extraordinariamente buena. Poder tirar del archivo del Rolls-Royce Enthusiast Club y recuperar la hoja de construcción de una unidad concreta permite restaurar con criterio histórico, no solo estético.
Eso tiene consecuencias económicas. Una restauración hecha con materiales correctos —la tela del techo, los colores del vano motor, el cordón del capó— se valora de forma distinta a un coche simplemente presentable. Y también da ventaja a los especialistas independientes: como muestra el vídeo, hay trabajos que la propia fábrica derivaba a sus servicios técnicos y que hoy requieren a alguien capaz de leer un manual de los años sesenta y decidir, con criterio, cuándo conviene ignorarlo.
Queda la sensación de que este S2 está más cerca de la carretera que del taller. Y queda una pregunta incómoda para cualquier aficionado: si un fabricante fue capaz de diseñar ventanillas que aguantan sesenta años sin fallar, ¿por qué nos parece normal que cualquier mecanismo electrónico de un coche nuevo se averíe antes de la primera revisión?
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Tyrrell’s Classic Workshop en YouTube.


