Elegir cómo estrenar coche hoy es mucho más que decidir entre gasolina, diésel o eléctrico. El renting ha cambiado las reglas del juego y ha puesto sobre la mesa una nueva forma de entender la movilidad, donde el uso gana terreno a la propiedad y las cuotas mensuales sustituyen a los grandes desembolsos iniciales. Pero no es la única alternativa: financiación, leasing o compra al contado siguen siendo opciones muy válidas según el perfil de cada conductor.
Con tanta fórmula disponible, es normal que surjan dudas. ¿Qué opción es más rentable? ¿Cuál implica menos riesgos? ¿.
1La compra al contado: propiedad, pero menos flexibilidad
Para quienes disponen de liquidez suficiente y buscan evitar compromisos financieros, comprar un coche al contado sigue siendo la opción preferida. Pagas el vehículo en un solo desembolso y pasa a ser tuyo desde el primer día, sin intereses ni cuotas mensuales que condicionen tu economía futura. Además, es una fórmula que suele permitir una mayor capacidad de negociación en el concesionario.
Sin embargo, no todo son ventajas. El principal inconveniente de la compra al contado es el fuerte impacto inicial en tus ahorros, lo que reduce tu margen para afrontar imprevistos o invertir en otros proyectos. También implica asumir de lleno la depreciación del coche —que en los primeros años suele ser especialmente acusada—, algo que muchas veces se pasa por alto.

