Renault E-Space Concept: el monovolumen eléctrico que estrena una pantalla de 1,13 metros

El OpenR Panorama no es táctil: se maneja desde dos superficies flexibles que giran junto al volante para no apartar la vista de la carretera. La marca ya ha confirmado que el panel llegará a la próxima generación del Scenic y del Rafale.

Renault ha presentado estos días en el Salón de París el E-Space Concept, un monovolumen 100% eléctrico de seis plazas del que solo hay un elemento confirmado para la calle: el OpenR Panorama, una pantalla de 1.130 mm de ancho (1,13 metros) y 110 mm de alto que la marca llevará a futuros modelos de su gama alta, empezando por las próximas generaciones del Scenic y del Rafale.

El resto del vehículo es un laboratorio de ideas, y conviene decirlo desde el principio para no confundir prototipo con producto. Renault reconoce que diseñó primero el habitáculo y después la carrocería. El resultado recupera las proporciones del monovolumen clásico —morro corto, parabrisas muy adelantado, cintura baja y zaga vertical— con 4,70 metros de largo, 2,02 de ancho y 1,67 de alto, sobre llantas de 23 pulgadas.

Una pantalla de 1,13 metros que cruza el salpicadero de pilar a pilar

La pantalla atraviesa el habitáculo de lado a lado y sustituye visualmente al salpicadero convencional. Sus cifras son de arquitectura digital, no de tableta: 1.130 mm de ancho por 110 mm de alto. Y hay una decisión que separa este desarrollo de buena parte de las pantallas actuales: no es táctil.

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El control se reparte entre dos superficies flexibles que giran alrededor de una base tubular situada junto al volante. La lógica es ergonómica y se entiende al volante: la información permanece cerca del campo de visión y el conductor no necesita estirar el brazo hasta el extremo del salpicadero para cambiar un ajuste. En la práctica, los mandos vuelven a la zona de alcance natural de la mano y el panel ancho se reserva para mostrar.

Las claves técnicas

  • Qué es: el OpenR Panorama es una pantalla panorámica de 1.130 mm por 110 mm que sustituye al salpicadero tradicional y se controla desde dos superficies giratorias flexibles junto al volante, sin capa táctil.
  • Qué problema resuelve: concentra la información en el campo de visión del conductor y elimina la necesidad de estirar el brazo hacia el extremo del salpicadero, un gesto que con los paneles de gran formato actuales obliga a apartar la vista de la carretera.
  • Dónde y cuándo llega: la marca ha confirmado su llegada a la gama alta, empezando por las próximas generaciones del Scenic y del Rafale, todavía sin fecha de lanzamiento anunciada.

El habitáculo como interfaz: seis plazas que se transforman

Debajo de la pantalla, el E-Space plantea un salón rodante. Las seis plazas son individuales, del mismo tamaño y con el mismo diseño: no hay una tercera fila tratada como castigo ni una banqueta central que obligue a viajar hombro con hombro. El suelo es plano y las puertas son opuestas, sin pilar central.

La novedad del E-Space no está en el tamaño del panel, sino en devolver los mandos a la mano y dejar la superficie ancha para informar.

Los dos asientos de la segunda fila giran 180 grados para mirar a los pasajeros posteriores, una configuración que la marca denomina cuadrado de tren: cuatro personas enfrentadas. En posición convencional, los ocupantes centrales disponen de bandejas abatibles y de dos pantallas de 12,3 pulgadas ancladas detrás de los asientos delanteros.

La transformación más vistosa llega al pasar de seis a cuatro plazas: los dos asientos centrales se pliegan por completo y forman una mesa para quienes viajan detrás. Las butacas ya no se retiran del coche, cambian de función. Una consola remota puede desplazarse por una guía longitudinal en el centro del habitáculo, con propuestas de prototipo como un purificador de aire, un pequeño frigorífico, mandos de videojuegos o un Conecta 4.

Lo que se queda en el prototipo y lo que anticipa el HMI de Renault

Las puertas opuestas sin pilar central, la moqueta de tres centímetros de espesor y la consola móvil son soluciones que no veremos en un coche de serie. Tampoco lo es el despliegue de materiales: marquetería de paja, moqueta de lana, pintura interior con resina de origen biológico y un volante que combina tejido con derivados de aceite de ricino y algodón orgánico.

Renault no ha anunciado capacidad de batería, autonomía ni volumen de maletero, y ese silencio encaja con la naturaleza del ejercicio. El E-Space no anticipa un sustituto del Espace actual, que se fabrica en Palencia. Es un laboratorio de ideas y todo apunta a que, salvo el OpenR Panorama, buena parte se quedará en prototipo.

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Para el conductor, la lectura útil es otra. Si el OpenR Panorama llega a producción tal y como se ha presentado, el salpicadero deja de ser un panel de mandos y se convierte en una superficie de información continua. Eso obliga a resolver bien la jerarquía de lo que se muestra y a mantener los controles críticos a mano, que es justo lo que propone el sistema de superficies giratorias.

Queda por resolver cómo se integra un panel de 1,13 metros en la arquitectura digital de la próxima generación del Scenic y del Rafale, y a qué coste. La marca ha confirmado su llegada a la gama alta sin fecha de lanzamiento ni lista de versiones. Ese es el hito que conviene seguir: no el ejercicio de estilo, sino el salto del prototipo al catálogo.

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