Conducir por una autovía española a 120 km/h siempre ha sido, para millones de conductores, sinónimo de circular dentro de la ley y bajo el paraguas normativo de la DGT. Es una cifra grabada a fuego en la memoria colectiva desde hace décadas y respaldada por el propio Reglamento General de Circulación. Sin embargo, algo está cambiando en las carreteras, y no precisamente en los textos legales que muchos creen inamovibles.
En los últimos meses, la sensación de desconcierto entre los conductores se ha intensificado. Cada vez son más los que reciben una multa de la DGT después de ser cazados por un radar a 120 km/h en una autovía o autopista. Pero el problema no es el velocímetro ni el radar: es la creciente contradicción entre la norma general y la señalización específica que está transformando el límite real de velocidad en España.
6Un nuevo escenario al que habrá que adaptarse
Pese a la polémica, todo apunta a que este modelo ha llegado para quedarse. Sin una reforma explícita del Reglamento General de Circulación, los 100 km/h se están consolidando como el nuevo estándar de facto en muchos tramos de alta capacidad. La DGT ha demostrado que puede cambiar la forma de conducir en España sin variar una sola línea del código.
Para el conductor, la conclusión es clara y poco reconfortante: ya no es suficiente con conocer la norma general. Ahora hay que leer cada señal, cada panel y cada limitación específica. Porque en 2026, circular a 120 km/h en una autovía española ya no es garantía de legalidad. Y la DGT no perdona despistes.








