Durante años, los sistemas que controlan la presión de los neumáticos han sido presentados como un avance clave en la seguridad de cualquier coche. Y no es para menos: circular con la presión adecuada mejora la estabilidad, reduce el consumo y evita accidentes. Por eso, desde hace más de una década, estos sensores —conocidos como TPMS— son obligatorios en todos los vehículos nuevos.
Sin embargo, lo que muchos conductores desconocen es que estos dispositivos esconden una función poco visible… y bastante inquietante. Así lo explica Jesús, mecánico con más de 20 años de experiencia: “Son muy útiles, pero tienen una cara oculta que no le gusta a nadie cuando la conoce”. Y no se refiere a fallos o averías, sino a algo mucho más delicado: la privacidad.
3Cómo podrían rastrear tu coche sin que lo sepas
El estudio que ha puesto sobre la mesa este problema ha demostrado que el rastreo es técnicamente viable. Durante semanas, los investigadores lograron recopilar millones de señales procedentes de miles de vehículos, identificando patrones de movimiento y hábitos de conducción.
Lo más llamativo es que no se necesita tecnología sofisticada. Con receptores relativamente baratos, es posible captar estas señales a distancias superiores a los 50 metros. Esto convierte a los sensores de presión en una herramienta potencial de seguimiento pasivo.
En otras palabras, tu coche podría estar “delatando” tus rutinas: cuándo sales de casa, dónde trabajas o qué rutas utilizas con frecuencia. Todo sin que tengas la más mínima sospecha.


