Durante años, los sistemas que controlan la presión de los neumáticos han sido presentados como un avance clave en la seguridad de cualquier coche. Y no es para menos: circular con la presión adecuada mejora la estabilidad, reduce el consumo y evita accidentes. Por eso, desde hace más de una década, estos sensores —conocidos como TPMS— son obligatorios en todos los vehículos nuevos.
Sin embargo, lo que muchos conductores desconocen es que estos dispositivos esconden una función poco visible… y bastante inquietante. Así lo explica Jesús, mecánico con más de 20 años de experiencia: “Son muy útiles, pero tienen una cara oculta que no le gusta a nadie cuando la conoce”. Y no se refiere a fallos o averías, sino a algo mucho más delicado: la privacidad.
2La función oculta que preocupa a los expertos
Según un estudio reciente, los sensores de presión pueden emitir señales que permiten identificar un coche de forma única. Cada sensor incluye un código identificativo que se transmite sin cifrar, lo que abre la puerta a un posible uso no deseado.
En la práctica, esto significa que alguien con el equipo adecuado podría detectar esas señales y reconocer un vehículo concreto en diferentes lugares. Es decir, no solo sabría que un coche ha pasado por un punto, sino que podría seguir su recorrido con el tiempo. Jesús lo resume de forma clara: “Es como si tu coche llevara una especie de huella digital que va emitiendo constantemente. No lo ves, pero está ahí”.


