La exuberante vegetación brasileña se abre paso hasta revelar un río ancho y de corriente incierta. Al volante de un Porsche 911 Dakar, Susele Piotto Vogt frena unos segundos. A su alrededor, motos, quads y UTV esperan instrucciones. Un guía propone medir la profundidad antes de cruzar. Pero Susele ya ha tomado la decisión: acelera y el deportivo alemán vadea el agua con determinación. Al llegar a la otra orilla, la tensión se disuelve entre sonrisas. “No era para tanto”, recordaría después.
Aquel instante marcó el inicio simbólico de una hazaña inédita: el primer 911 Dakar en participar en el Rallye dos Sertões, considerado desde 1993 como una de las competiciones más exigentes de Sudamérica. Y no lo hacía en manos de un equipo oficial, sino de una familia que entiende el automóvil como forma de vida.
Una categoría para vivir la aventura

Los Piotto Vogt compitieron en la categoría ‘Expedición’, una modalidad no puntuable que permite a los participantes recorrer el mismo itinerario que la prueba oficial, pero sin la presión del cronómetro. Aun así, la aventura fue mayúscula: 3.482 kilómetros de tramos off-road atravesando la naturaleza salvaje de Brasil.
No era su primera vez. Susele y Fredy ya habían participado en cuatro ediciones anteriores con UTV. Sin embargo, esta vez decidieron dar un paso más y hacerlo con el 911 Dakar, el modelo más campero jamás producido por Porsche hasta entonces. Además, les acompañaba su hijo João Pedro, de 14 años, alternando asiento entre el deportivo y un SUV de apoyo.
El viaje, en realidad, fue aún más ambicioso que el propio rallye. Partieron desde Campo Largo, su ciudad natal en el estado de Paraná, recorriendo casi 1.200 kilómetros por carretera hasta Goiânia, cerca de Brasilia, donde comenzaba la prueba. Tras la meta en Marechal Deodoro, en la costa de Alagoas, regresaron también por sus propios medios. En total, 7.440 kilómetros en dos semanas.
Campo Largo: donde nace la pasión
Lejos del bullicio del rallye, Campo Largo transmite calma. Casas de madera, bosques de araucarias y una vida tranquila cerca de Curitiba. Allí, en una amplia vivienda de una sola planta, el garaje es casi un santuario. El 911 Dakar ocupa el lugar central, flanqueado por clásicos como un Chevrolet Opala o un Fiat 147, además de motos trail y varios UTV.
Las paredes están cubiertas de recuerdos: cascos, maquetas, banderas del Porsche Club Brasil. Es evidente que no se trata de una afición pasajera. “Somos una familia Porsche”, resume Fredy.
Su historia con la marca comenzó antes del nacimiento de João Pedro. Cuando supieron que esperaban un hijo, cambiaron la idea de un deportivo biplaza por un SUV con ADN deportivo: un Cayenne. Desde entonces han pasado por sus manos más de 19 modelos distintos.

Fredy enumera con naturalidad: 911 de distintas generaciones, 718 Boxster, Cayman, Macan, Taycan, Panamera E-Hybrid… «No los compramos para guardarlos, sino para conducirlos», explica. El Taycan le impresionó por su potencia instantánea. El Panamera E-Hybrid le sorprendió durante una huelga nacional de camiones que dejó sin combustible a gran parte del país: recorrió 1.800 kilómetros con un solo depósito gracias a la eficiencia híbrida.
Un 911 como coche diario… y como hotel
Para Susele, el 911 no es un capricho de fin de semana. Es coche de uso cotidiano. «Voy al trabajo, hago compras e incluso transporto materiales», comenta entre risas. Esa filosofía de disfrutar el automóvil sin reservas explica también su decisión de llevar el 911 Dakar al Sertões.
El modelo, concebido como homenaje a la victoria de Porsche en el París-Dakar de 1984, combina la silueta clásica del 911 con mayor altura libre al suelo, tracción total y modos específicos para arena y tierra. Pero en esta historia añadió un elemento inesperado: una tienda de campaña instalada en el techo que lo convirtió en hotel móvil.
Dormir en plena naturaleza brasileña, tras jornadas intensas de conducción, reforzó el carácter aventurero de la experiencia. «Fue inolvidable», afirma Susele. «Al principio muchos dudaban de si un 911 estaría a la altura. Después de cruzar el río, todas las dudas desaparecieron», añade.
Una familia sobre ruedas

Más allá de la proeza mecánica, lo que define a los Piotto Vogt es la armonía. Comparten afición, viajes y desafíos. Solo discrepan al elegir la música: João Pedro prefiere hip-hop; su padre es fiel a AC/DC o Iron Maiden; Susele se inclina por artistas brasileños.
Sus viajes van mucho más allá del Sertões. Con el 911 Dakar recorrieron Praia do Cassino, en Rio Grande do Sul —considerada la playa más larga del mundo con 220 kilómetros— y cruzaron hasta Chuy, en Uruguay. También participan en track days, eventos del Porsche Club Brasil y citas internacionales como las 24 Horas de Le Mans o experiencias invernales en Finlandia.
Desde que la marca alemana inició oficialmente sus operaciones en Brasil en 1997 —y consolidó su filial en 2015—, el mercado ha crecido con fuerza. Los Piotto Vogt han sido testigos y protagonistas de esa evolución.
El Rallye dos Sertões 2023 fue, hasta ahora, su punto culminante. No por el cronómetro, sino por lo que simboliza: demostrar que un 911 puede ser tan versátil como el espíritu de quienes lo conducen. Competición, viaje, hogar y pasión. Todo en un mismo coche. Y una estirpe (más información) que ha seguido viva…
Fotos: Porsche.





