No cabe duda alguna de que Peugeot ha sido una de las grandes beneficiadas dentro de la estrategia de futuro del gigante Stellantis. El grupo automovilístico ha confirmado que solo cuatro de sus catorce marcas concentrarán el 70 % de las inversiones en los próximos años, y la firma del león comparte ese privilegiado grupo con Jeep, Ram y Fiat. El nuevo Peugeot RCZ Vision, presentado en el Salón del Automóvil de París, deja bastante claro en qué dirección quiere avanzar la marca francesa.
El prototipo recupera una denominación muy querida por los aficionados. El nombre RCZ vuelve a escena más de una década después del final de la producción de aquel coupé que se atrevió a plantar cara a deportivos como el Audi TT entre 2009 y 2015. Sin embargo, este nuevo ejercicio de diseño no pretende ser únicamente un homenaje. También funciona como un adelanto tecnológico y estilístico de la próxima generación de modelos Peugeot.
Bajo una silueta baja, musculosa y muy aerodinámica, el RCZ Vision presenta una interpretación moderna del concepto de coupé deportivo. Su elemento más llamativo sigue siendo el característico techo acristalado de doble curvatura, reinterpretado ahora con un enfoque mucho más futurista.
Feline Future es como Peugeot ha bautizado su nueva filosofía estética
Peugeot ha bautizado esta nueva filosofía estética como «Feline Future». Según la marca francesa, se apoya en cinco pilares fundamentales: libertad, valentía, elegancia, fuerza interior e instinto. Más allá de las habituales definiciones de marketing, la realidad es que el RCZ Vision transmite una personalidad mucho más rotunda que la mayoría de los vehículos actuales.
La carrocería apuesta por superficies limpias y musculosas, con unos laterales profundamente esculpidos que enfatizan la anchura visual del vehículo. En el frontal y la zaga encontramos una nueva evolución de la característica firma luminosa de las tres garras de Peugeot, que pasa a adoptar una disposición horizontal. También destaca el patrón microperforado con las siglas «RCZ» integrado en el parachoques delantero.
Otra de las claves de su diseño reside en la nueva arquitectura eléctrica empleada por Stellantis y sobre la que nace este concept. Bautizada como STLA One, en ella han colocado unas avanzadas baterías de estado sólido desarrolladas junto a Factorial Energy, que apenas tienen 110 milímetros de altura. Ese detalle ha permitido a sus diseñadores mantener una línea de techo especialmente baja sin comprometer la habitabilidad.
Un prototipo nacido sobre la plataforma STLA One y con baterías de estado sólido

Y precisamente la habitabilidad era uno de los puntos débiles del RCZ original. Peugeot asegura que las plazas traseras de este nuevo prototipo pueden acomodar a pasajeros adultos, algo que no siempre ocurría en el deportivo comercializado hace más de una década.
El interior sirve también como escaparate de las tecnologías que llegarán a los futuros modelos de producción de la marca. El protagonista absoluto continúa siendo el volante Hypersquare, una solución rompedora que Peugeot lleva tiempo mostrando en diversos prototipos y que debutará en modelos de serie muy pronto.
Su funcionamiento está ligado a un sistema de dirección electrónica por cable o steer-by-wire. Gracias a esta tecnología, el conductor necesita girar menos de una vuelta completa para pasar de un extremo al otro de la dirección durante las maniobras. Además, la relación de giro se adapta automáticamente a la velocidad para mejorar tanto la agilidad como la estabilidad.
Un interior tecnológico que adelanta cómo serán los futuros modelos de Peugeot

Junto a este volante futurista evoluciona también el conocido i-Cockpit. La filosofía general se mantiene, permitiendo visualizar la información principal por encima del volante, pero el sistema gana nuevas posibilidades de personalización.
Los conductores podrán configurar diferentes pantallas micro-LED para mostrar únicamente los datos que consideren relevantes e incluso apagar completamente la pantalla central cuando deseen una experiencia de conducción más minimalista.
Sin embargo, las innovaciones más importantes no están a la vista. Como hemos dicho anteriormente, este RCZ Vision se basa en la nueva plataforma STLA One, una arquitectura desarrollada por Stellantis que comenzará a llegar a producción en 2027 de la mano de la próxima generación del Peugeot E-208.
Arquitectura de 1.000 voltios para cargar del 10 al 80% en solo 10 minutos

Aunque esta plataforma ha sido concebida para albergar sistemas híbridos y eléctricos, el RCZ Vision muestra su potencial más avanzado en configuración completamente eléctrica. De hecho, el prototipo anticipa un importante salto tecnológico respecto a los sistemas actuales del grupo. La marca plantea una arquitectura eléctrica de 1.000 voltios combinada con una batería de estado sólido capaz de recargar del 10 al 80 % de su capacidad en apenas diez minutos.
Las prestaciones tampoco desentonan. Las máquinas que encierra este coupé desarrollan un total de 368 kW de potencia (500 CV), pero también anuncia una autonomía cercana a los 600 kilómetros. Además, Peugeot destaca un consumo homologado especialmente bajo, situado en torno a los 11,5 kWh cada 100 kilómetros, una cifra que refleja la importancia del trabajo aerodinámico realizado sobre la carrocería.
La gran pregunta es si un vehículo así tiene sentido comercial en el mercado actual. La respuesta no resulta sencilla. Los coupés deportivos representan hoy una parte muy pequeña de las ventas globales y Peugeot no ha confirmado ningún plan de producción para el RCZ Vision.
Un prototipo que la compañía francesa podría a llegar a construir en serie en breve

Sin embargo, tampoco conviene descartar completamente esa posibilidad. La futura vuelta del Audi TT en formato eléctrico demuestra que todavía existe espacio para propuestas emocionales dentro de la nueva era de la movilidad eléctrica.
En cualquier caso, incluso si este espectacular prototipo nunca llega a los concesionarios, su influencia será evidente en los próximos Peugeot. Su lenguaje de diseño, la evolución del i-Cockpit, la tecnología steer-by-wire, las futuras arquitecturas eléctricas y los sistemas avanzados de conducción asistida acabarán formando parte de los modelos de producción de la marca.
Y eso convierte al RCZ Vision en algo mucho más importante que un simple concept car. Es, probablemente, la mejor muestra de cómo imagina Peugeot su futuro: más tecnológico, más eficiente y, al mismo tiempo, mucho más emocional.
Fotos: Peugeot


























