El patinete eléctrico ha pasado en muy pocos años de ser un simple juguete urbano a convertirse en uno de los grandes protagonistas de la movilidad en España. Su éxito es innegable: barato, práctico y perfecto para trayectos cortos, ha conquistado las ciudades y ha cambiado la forma de desplazarse de miles de personas. Sin embargo, su crecimiento también ha traído consigo nuevos retos en materia de seguridad y regulación.
2026 marca un punto de inflexión para los usuarios de estos vehículos de movilidad personal. La nueva normativa introduce una obligación que transformará el uso del patinete tal y como lo conocemos hasta ahora. Ya no bastará con cargar la batería y salir a circular: habrá que cumplir con nuevos requisitos legales si no se quiere recibir una sanción o, lo que es peor, quedarse desprotegido ante un accidente.
5Por qué esta nueva obligación es clave para la seguridad
El crecimiento del número de accidentes con patinetes ha sido uno de los motivos principales para impulsar esta regulación. La falta de seguro dejaba a muchas víctimas en una situación complicada, especialmente cuando el responsable no podía hacer frente a los costes de los daños.
Con la nueva normativa, se busca equiparar estos vehículos a otros medios de transporte en cuanto a responsabilidades. No se trata solo de imponer obligaciones, sino de crear un marco que proteja a todos los usuarios de la vía y aporte seguridad jurídica en caso de siniestro.








