Mercedes-Benz GLC 400 4Matic: la pantalla MBUX de 39,1 pulgadas que domina el salpicadero

La nueva cabina digital del Mercedes-Benz GLC 400 EV integra una pantalla única de 39,1 pulgadas que agrupa instrumentación, infoentretenimiento y pantalla para el acompañante. El sistema MB.OS añade un asistente de voz con inteligencia artificial capaz de distinguir a sus ocupantes.

El Mercedes-Benz GLC 400 EV coloca una pantalla de 39,1 pulgadas sobre el salpicadero y convierte la cabina en un lienzo digital. No es un adorno: es el centro de mando desde el que se gestionan la multimedia, la navegación y los ajustes del vehículo.

Mercedes-Benz denomina a esa superficie MBUX Hyperscreen y la reserva al acabado Pinnacle Plus, un paquete de 6.800 dólares, unos 6.300 euros al cambio, que añade techo panorámico con control de opacidad, asientos delanteros ventilados y plazas traseras calefactadas. El GLC 400 4Matic ya está a la venta desde 64.950 dólares, unos 60.000 euros, y una versión de tracción trasera llegará más adelante con especificaciones todavía sin detallar.

Una sola pantalla frente a las tres habituales

La diferencia con lo convencional no está en la diagonal, sino en la arquitectura. La configuración estándar reparte instrumentación, infoentretenimiento y funciones del acompañante en tres paneles independientes. Aquí hay una única superficie que se extiende de una salida de ventilación a la otra, con los tres bloques conviviendo sobre un mismo lienzo.

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Los instrumentos flotan en un extremo, el bloque central concentra multimedia y conectividad, y las funciones del pasajero aparecen en el lado opuesto. Los temas visuales se combinan con la iluminación ambiental en un par de toques, y el techo panorámico puede pedirse con 162 estrellas de tres puntas iluminadas y el sistema Sky Control, que divide la superficie acristalada en nueve segmentos que se vuelven opacos por separado.

Una pantalla única no va de tamaño: va de dejar de saltar entre menús y tener toda la información del coche en un mismo plano visual.

Quien llega de un coche con las pantallas separadas del GLC anterior nota el cambio, sobre todo, en la cantidad de información que puede consultar sin cambiar de menú. La instrumentación no compite con el mapa: comparten plano y el ojo no tiene que reenfocar de un panel a otro.

Qué hace el sistema MB.OS cuando hablas con el coche

Por debajo de la superficie late MB.OS, el sistema operativo con inteligencia artificial que Mercedes-Benz estrena en esta generación. La diferencia se percibe en el asistente de voz: en lugar de exigir comandos rígidos, admite peticiones naturales, como pedir que suba la temperatura un par de grados, y ejecuta la orden sin pasos intermedios.

Lo llamativo es que el sistema sabe quién habla. Si el acompañante pide encender la calefacción del volante, la petición se rechaza con educación porque no está sentado en el asiento correcto. Y si el conductor gira la vista hacia la pantalla del pasajero mientras este ve un vídeo, la reproducción se pausa, la pantalla se oscurece y el sistema recuerda al conductor que debe mirar hacia delante.

Los mandos del volante se han rediseñado por completo para simplificar el manejo, y los controles de la consola están colocados donde la función parece pedirlos. Es un detalle de ergonomía que en el uso diario pesa más que cualquier efecto visual.

  • Pantalla única de 39,1 pulgadas en lugar de tres paneles independientes.
  • MB.OS, sistema operativo con voz por inteligencia artificial y diferenciación entre conductor y acompañante.
  • Sky Control, techo panorámico con nueve segmentos de opacidad variable y 162 estrellas iluminadas.
  • Mandos de volante rediseñados y controles reubicados según su función.

Lo que cambia al volante y qué mirar antes de comprar

La parte menos vistosa y la más decisiva a la hora de firmar es la estrategia de equipamiento. El MBUX Hyperscreen no viene de serie: viaja dentro del paquete Pinnacle Plus, así que la versión de acceso mantiene las tres pantallas convencionales. Quien quiera la superficie continua tendrá que pagarla. Ocurre lo mismo con la asistencia a la conducción: el paquete MB.Drive Assist Pro se factura aparte por 3.950 dólares, unos 3.650 euros, de modo que los ADAS, los sistemas avanzados de asistencia a la conducción, pasan por el configurador antes de llegar al garaje. Merece la pena revisar la lista con calma, porque buena parte de los sistemas de conducción asistida que hacen especial a este coche son opcionales.

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Conviene mirar también el espacio de la cabina. La plataforma del GLC eléctrico es 5,0 pulgadas más larga que la del GLC de combustión y estira la distancia entre ejes hasta 117,0 pulgadas, cerca de tres metros, con 0,9 pulgadas extra de anchura. El resultado son más centímetros para la cabeza y las piernas en las dos filas, pese a que la carrocería solo crece 0,1 pulgadas en altura. La sensación a bordo es la de un coche más grande por dentro sin serlo por fuera.

La unidad probada, con pintura metalizada, llantas de 21 pulgadas y los paquetes de confort, asistencia y AMG Line, subía hasta 84.975 dólares, unos 78.500 euros. Es la mejor prueba de que, en este coche, la experiencia digital se construye a base de extras. El siguiente hito será la versión de propulsión trasera, que llegará más adelante y todavía sin datos confirmados. Cuando lo haga, la duda será la misma: cuánta de esa tecnología viene incluida de serie y cuánta se paga aparte.

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🛠️ Tecnología a examen

  • Dato a tener en cuenta: la pantalla MBUX Hyperscreen mide 39,1 pulgadas, sustituye tres paneles por una única superficie y va incluida en un paquete de 6.800 dólares, unos 6.300 euros.
  • Lo que equipa: superficie única de 39,1 pulgadas, sistema operativo MB.OS con reconocimiento de voz por inteligencia artificial, techo panorámico con Sky Control y 162 estrellas iluminadas, y mandos de volante rediseñados.
  • Así te afecta como conductor: consultas instrumentación, mapa y multimedia sin cambiar de menú ni de pantalla, hablas con el coche en lenguaje natural y el sistema distingue quién pide cada cosa desde cada asiento.