La nueva normativa de circulación que confunde a los conductores: un guardia civil explica qué cambia

Los motoristas solo podrán usar el arcén donde se señalice, y la DGT aún no ha publicado esa señal. El mismo problema afecta a la norma que permite a los ciclistas circular a contramarcha.

La nueva normativa de circulación está en vigor desde el 1 de octubre y ya genera muchísimas dudas entre quienes tienen que hacerla cumplir. Lo advierte un agente con casi veinte años de servicio en carretera.

Fernando García Poves es Guardia Civil de Tráfico desde 2007 y secretario de la Asociación Española de Guardias Civiles. Su diagnóstico es directo: las medidas se anunciaron en verano y son de aplicación desde el 1 de octubre, pero para que funcionen la administración también tiene que cumplir su parte. Y esa parte, hoy, sigue pendiente.

La reforma del Reglamento General de Circulación protege más al usuario vulnerable: peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de patinetes. En la práctica, eso se traduce en más prioridad para ellos, en nuevas obligaciones de equipamiento para quien va en moto y en reglas pensadas para bajar la siniestralidad. Sobre el papel, todo encaja. Sobre el asfalto, empiezan los problemas.

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El primer punto caliente es el uso del arcén por parte de los motoristas. La norma permite que las motos circulen por el arcén para mejorar la movilidad en ciudad y en retenciones, siempre a un máximo de 30 km/h. El sector lo llevaba años pidiendo y el agente lo ve positivo. El problema es que esa posibilidad solo se puede aplicar en las carreteras donde la administración haya señalizado antes el permiso, y esa señal, de momento, no existe.

Permitir el arcén a las motos suena bien, pero sin la señal que lo autoriza el conductor nunca sabrá que puede usarlo.

Ahí está la primera contradicción. García Poves lo resume con las preguntas que se hace cualquier motorista: qué señal es, dónde tiene que estar y cada cuánto se va a recordar. La web oficial de la DGT todavía no ha publicado cuál será esa señal homologada, ni los criterios que decidirán en qué vías se instala. Sin ella, la medida no arranca.

Las tres lagunas que dejan la norma a medias

El segundo frente son los carriles de emergencia. Desde el 1 de octubre, cuando se produce una retención, los conductores deben orillarse a su derecha —solo los del carril del extremo izquierdo lo hacen hacia ese mismo lado— para abrir un pasillo central por el que pasen los vehículos de emergencia. El artículo 32 del Reglamento General de Circulación regula estos carriles y da nombre a la medida.

Aquí asoma el problema de redacción. Según el texto, ese comportamiento debe adoptarse siempre, sin especificar que sea por un accidente. El agente lo ilustra con una escena cotidiana: imagina entrar a Madrid y encontrarte con que, según la norma, tendrías que apartarte aunque no haya ninguna emergencia. El resultado sería un caos y, de paso, dejaría sin sentido el uso del arcén por las motos.

La tercera laguna afecta al calzado de los motoristas. La nueva redacción obliga a llevar casco homologado y guantes, algo que el agente considera fundamental para evitar quemaduras graves en una caída. Hasta ahí, bien. Lo que chirría es la definición del calzado: el texto habla de ‘calzado cerrado que cubra todo el pie’, mientras que las notas informativas de la DGT precisan que debe proteger la punta y el talón.

Ese matiz abre la puerta a interpretaciones. Con esa redacción, un conductor y su acompañante podrían subirse a la moto con zapatillas de deporte, o incluso defenderse con cierto tipo de chanclas que cubren el pie por delante y en el talón. El propio agente lo dice claro: una normativa se hace para evitar accidentes, no para que el usuario busque el mínimo por el que puede cumplirla.

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Qué debe vigilar el conductor a partir de ahora

Hay un cuarto cambio que tampoco termina de encajar. Los ciclistas podrán circular a contramarcha en calles de un solo carril y sentido limitadas a 30 km/h. De nuevo, solo en vías señalizadas, y de nuevo sin que se haya publicado la señal que lo refleje. Tampoco hay calles que recojan esta peculiaridad salvo que esté aprobada en la normativa municipal de movilidad correspondiente. García Poves no lo ve claro: si la idea es proteger al ciclista, meterlo de frente contra el tráfico no beneficia a nadie y complica la circulación.

A esto se suma la distancia de seguridad al adelantar a un ciclista, que ahora se fija en 5 metros, y la posibilidad de que el ciclista circule por el centro de la calzada. Para el agente, esa combinación no mejora la movilidad: quien va en bici por mitad de la vía generará más retenciones y más impaciencia entre los conductores que van detrás.

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El hilo común de todas estas dudas no está en el fondo, sino en la forma. Muchas medidas son positivas, pero se han publicado antes de crear las condiciones para aplicarlas. Falta la señal y falta el criterio que convierta el papel en una instrucción clara para el conductor. Ahí, viene a decir el agente, es donde se pierde la utilidad de una norma pensada para salvar vidas.

Para el conductor de a pie, la lectura práctica es sencilla. Si vas en moto, lleva casco homologado, guantes y calzado que cubra bien el pie, aunque la letra pequeña deje resquicios. Si conduces un coche, respeta la prioridad de peatones, ciclistas y motoristas, mantén los 5 metros al adelantar a una bici y prepárate para el pasillo de emergencia en retenciones, aunque todavía genere dudas. Y si algo no está señalizado, no lo des por hecho: la propia administración aún no ha puesto los mimbres.

Claves de la Normativa

  • A quién afecta: a todos los conductores y, muy especialmente, a motoristas, ciclistas y usuarios de patinetes, los grandes protagonistas de la reforma.
  • Cifras a tener en cuenta: la nueva normativa está en vigor desde el 1 de octubre; el arcén para motos se limita a 30 km/h y el adelantamiento a ciclistas exige 5 metros de distancia.
  • Consejo para evitarlo: no te fíes de la letra pequeña. Circula siempre con el equipamiento completo y respeta la prioridad de los usuarios vulnerables mientras la DGT publica las señales que faltan.