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sábado, 31 enero 2026

Nieve en carretera: por qué NO deberías inflar de más los neumáticos

Existe una falsa creencia de que aumentar la presión de los neumáticos ayuda a 'cortar' la nieve, pero no es así.

Uno de los trucos más repetidos para circular en invierno cuando nieva es subir la presión de los neumáticos para que ‘corten’ mejor la nieve. La lógica nos dice que es así, pero ¿la afirmación es realmente cierta?

En absoluto y, de hecho, suele provocar justo el efecto contrario. No todos los conductores entienden la presión de los neumáticos ni saben en qué momento hay que medirla. Pero saberlo es indispensable para evitar un susto en la carretera, sobre todo con circunstancias adversas.

Qué pasa cuando inflas el neumático más de la cuenta

coche carretera nieve
Fuente: propia

Lo primero que debes memorizar es que más presión no significa más agarre. Los neumáticos agarran porque hay goma en contacto con el suelo, así que cuanta más superficie de contacto real haya, mayor será la capacidad de la rueda para transmitir fuerza (acelerar, frenar o girar). Así que si aumentas demasiado la presión, el neumático se endurece y se ‘abomba’, por lo que hay menos superficie apoyada sobre el firme.

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En seco, este efecto reduce bastante al agarre, pero con nieve o hielo, ese escenario se multiplica. Si inflas de más tus neumáticos de invierno con la intención de que pueda cortar la nieve, el coche va a peder esa pequeña capacidad de ‘morder’ la superficie y va a patinar. Lo reconocerás porque el vehículo parece que va ‘flotando’ y no responde como debería.

El mito, entonces, viene de confundir conceptos. Cuando la nieve está muy blanda y profunda, hay vehículos que suelen buscar algo más de presión en los neumáticos para poder avanzar. Pero en carretera abierta, cuando la nieve está más compacta, hay hielo o esa mezcla de agua y sal, lo que interesa es justo lo contrario. Es decir, más agarre.

Además, un neumático con una presión superior a la recomendada por el fabricante alarga la frenada, disminuye el control lateral y hace que el coche se vuelva más nervioso. Es más, basta con pasar por una placa de hielo para empezar a deslizar.

Todo lo que tienes que saber para ajustar la presión en invierno

presión neumáticos
Fuente: Freepik

La regla más básica y lo que mejor funciona para evitar sustos es que respetes siempre la presión recomendada por el fabricante. Está calculada para que el neumático trabaje en su rango óptimo de agarre, estabilidad y desgaste.

Ahora bien, siempre hay que tener en cuenta factores externos. En invierno, cuando bajan las temperaturas, el aire del interior del neumático se contrae y la presión disminuye. Así que se calcula que por cada 10ºC de descenso, la presión del neumático puede caer alrededor de 0,07 bares. Por tanto, lo ideal es que la revises con más frecuencia que durante el resto del año.

Aquí tenemos que hablar del famoso ‘ajuste’ de +0,2 bares, que sirve para compensar las diferencias de temperatura. Por ejemplo, si inflas los neumáticos en tu garaje (a una temperatura normal) y después circulas a varios grados bajo cero. Esa diferencia es la que evita después que el neumático esté funcionando a una presión más baja de lo recomendado en carretera.

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Otra cosa distinta es reducir ligeramente la presión. Pero esto solo tiene sentido en situaciones muy concretas, como tracción puntual en nieve profunda, a baja velocidad y sin el asfalto limpio. Incluso así, tienes que hacerlo con criterio, sabiendo lo que haces y teniendo en cuenta que se trata de una solución temporal. En cuanto vuelvas a unas condiciones estables y sin nieve, tienes que subir de nuevo a la presión correcta.

Además, circular con una presión más baja provoca desgaste irregular, aumenta el consumo y el coche no responde con la precisión que necesitamos.

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