Exceder el límite de velocidad sigue siendo una de las infracciones más habituales en las carreteras españolas y, también, una de las más sancionadas. Los radares —cada vez más precisos, numerosos y difíciles de detectar— han convertido el control de la velocidad en una prioridad absoluta para la DGT, y eso se traduce en millones de denuncias cada año. No es casualidad: la velocidad inadecuada está presente en un alto porcentaje de los accidentes mortales, lo que explica la dureza de las sanciones.
Muchos conductores creen que “pasarse un poco” no tiene consecuencias importantes, pero la realidad es muy distinta. En función de cuánto superes el límite, la multa puede dispararse hasta los 600 euros y conllevar la pérdida de 6 puntos del carné, además de abrir la puerta a un delito penal en los casos más extremos.
5Radares más eficaces y más multas por exceso de velocidad
El control de la velocidad es cada vez más sofisticado. A los radares tradicionales se suman sistemas de tramo, dispositivos móviles camuflados y los llamados radares “en cascada”, que evitan el clásico frenazo antes del punto de control. Todo ello permite medir la velocidad real del vehículo y aumenta las posibilidades de sanción.
El resultado es claro: millones de multas cada año y una vigilancia constante en todo tipo de vías. Algunos radares concretos concentran decenas de miles de denuncias, lo que demuestra que el exceso de velocidad sigue siendo una asignatura pendiente para muchos conductores.


