El colectivo motorista vive un momento de transformación de la normativa en España. La siniestralidad de las dos ruedas sigue siendo uno de los grandes retos de la seguridad vial y eso ha llevado a la DGT a endurecer algunos aspectos clave que afectan tanto a la formación como a la circulación diaria. No se trata solo de nuevas obligaciones, sino de un cambio de enfoque que pone el acento en la prevención, el equipamiento y la conducción responsable.
En este contexto, muchos usuarios de moto se preguntan qué ha cambiado realmente y, sobre todo, qué puede suponer una sanción. Las nuevas medidas de la DGT no solo afectan a quienes están sacándose el permiso, también a los motoristas veteranos que utilizan su vehículo a diario para ir al trabajo o para disfrutar de la carretera los fines de semana. Conocerlas es fundamental para evitar multas… y, lo que es más importante, para ganar en seguridad.
1Formación de la DGT más exigente para reducir la siniestralidad
Uno de los cambios más importantes tiene que ver con el acceso al permiso de moto de gran cilindrada. La DGT ha reforzado el contenido del curso obligatorio para obtener el carné A, aumentando las horas de prácticas en carretera abierta y dando prioridad a las vías convencionales, donde se produce la mayoría de los siniestros.
El objetivo es claro: que el motorista llegue mejor preparado a situaciones reales. No basta con dominar la moto en circuito cerrado. Ahora se exige una formación más completa que incluye conducción en tráfico real, técnicas de anticipación y el uso de sistemas de asistencia específicos para motos. Este cambio busca que el aprendizaje sea más práctico y que el conductor entienda mejor los riesgos desde el primer momento.







