Manfred Weber (51), presidente del PP europeo: «Ya no contemplamos prohibir los motores de combustión»

La Unión Europea suaviza sus planes contra la gasolina y el diésel tras las presiones de la industria.

Hasta hace muy poco, el horizonte de 2035 parecía una sentencia de muerte definitiva para los motores tradicionales en toda Europa. Sin embargo, la postura acaba de cambiar de forma radical. Manfred Weber, el presidente del Partido Popular Europeo, ha soltado una bomba que va a dar un respiro tanto a millones de conductores como a la industria entera: la prohibición total de los motores de combustión ya no está sobre la mesa de la Unión Europea.

La noticia que nos llega desde las altas esferas de Bruselas confirma que los motores que conocemos seguirán vivos más allá de 2035 y también después de 2040. Esto supone un alivio enorme si te gusta la libertad de elegir cómo te mueves y si te preocupa el futuro de las fábricas de coches en nuestro continente.

El adiós a la prohibición total de los motores de gasolina y diésel

motores de gasolina
Fuente: Agencias

Este giro de timón es una respuesta directa a una realidad que no se puede ignorar por más tiempo. Europa se ha dado cuenta de que obligar a todo el mundo a conducir un coche eléctrico en apenas una década era un plan demasiado optimista y, sobre todo, peligroso para la economía. 

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Durante mucho tiempo nos dijeron que en 2035 no se podría vender ni un solo coche que emitiera CO2. Eso significaba que solo los coches eléctricos de batería tendrían hueco en los concesionarios. Pero Manfred Weber ha sido muy claro al respecto en sus últimas declaraciones. El plan ha pasado de ser una prohibición absoluta a una reducción ambiciosa pero más realista. En lugar de exigir que las emisiones bajen un 100%, la nueva meta para 2035 se sitúa en una reducción del 90% para las nuevas matriculaciones. Puede parecer un detalle técnico, pero ese 10% de diferencia es el que permite que el motor de combustión siga existiendo.

Este cambio de rumbo significa que los motores que se fabrican hoy en día, sobre todo en países con tanta tradición automovilística como Alemania o España, podrán seguir produciéndose y vendiéndose. Ya no estamos ante un muro infranqueable, sino ante una transición mucho más suave y lógica.

La Unión Europea ha escuchado las advertencias de los grandes fabricantes como Volkswagen, Renault o Mercedes-Benz. Estas empresas llevan tiempo avisando de que el mercado no está preparado para un cambio tan brusco y que los ciudadanos tampoco tienen, en muchos casos, la capacidad económica o la infraestructura necesaria para dar el salto al eléctrico puro de forma obligatoria.

Las razones de Europa para frenar la transición eléctrica

Unión Europea
Fuente: Pixabay

El canciller alemán, Friedrich Merz, envió hace poco una carta muy seria a las autoridades europeas pidiendo protección para el sector del motor. Si se mantenía la prohibición estricta, solo en Alemania se calculaba que podrían perderse unos 100.000 puestos de trabajo de forma casi inmediata. Eso es una cifra que ningún gobierno puede permitirse, y menos cuando la competencia de países como China es cada vez más agresiva.

China está inundando el mercado con coches eléctricos muy baratos y controla gran parte de la cadena de suministro de baterías. Si Europa prohibía sus propios motores, se estaba entregando en bandeja de plata a la industria asiática, dejando morir a sus propias marcas históricas.

Al permitir que la combustión siga viva, Europa protege sus fábricas, sus empleos y su tecnología. La realidad es que el coche eléctrico no está creciendo al ritmo que se esperaba, y forzarlo más de la cuenta estaba empezando a romper el mercado.

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Combustibles sintéticos: la esperanza para los motores tradicionales

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Fuente: Freepik

Una de las piezas clave para que el motor de combustión no muera es la aparición de los combustibles sintéticos o e-fuels. Son combustibles que se fabrican capturando CO2 de la atmósfera y usando energía renovable. El resultado es un líquido que puedes echar en el depósito de tu coche actual pero que tiene un impacto ambiental muchísimo menor.

Manfred Weber ha confirmado que esta tecnología es una de las razones por las que la prohibición tecnológica ya no tiene sentido. Si podemos inventar una gasolina que no dañe el planeta, ¿por qué íbamos a prohibir los motores que la usan?

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Aunque todavía son caros de producir y se están probando sobre todo en barcos o coches de muy alta gama, la puerta está abierta para que se conviertan en una opción para todos en el futuro. Esto da mucha tranquilidad si tienes un coche que te encanta y no quieres deshacerte de él solo por una ley.

La idea es que en 2040 tampoco haya una prohibición total del 100%. Esto garantiza que la tecnología de combustión que se desarrolla en Europa siga siendo puntera a nivel mundial. Ya no se trata de elegir entre coche eléctrico o nada, sino de mejorar lo que ya tenemos para que sea más limpio sin destruir nuestra forma de vida.