Durante años, muchos conductores han asumido que ciertas costumbres al volante y en el mantenimiento del vehículo son casi sagradas. Pequeños gestos heredados de padres, amigos o incluso de viejos consejos de taller que se repiten sin cuestionarlos. Sin embargo, no todo aquello que suena lógico es realmente bueno para el motor; y ahí es donde empiezan los problemas.
Jorge lleva más de década y media trabajando como mecánico. Ha visto pasar por su taller cientos de coches con averías graves que, en muchos casos, no se deben a defectos de fabricación, sino a hábitos cotidianos del conductor. «Lo más frustrante es cuando te das cuenta de que el dueño hacía eso pensando que lo estaba cuidando, cuando en realidad lo estaba machacando», explica.
2Cambiar el aceite antes de lo recomendado
Otro hábito muy extendido es cambiar el aceite con más frecuencia de la que recomienda el fabricante. «Hay algunos conductores que lo cambian cada 5.000 kilómetros, aunque el manual diga 15.000 o 20.000», afirma Jorge. Creen que así protegen el motor, pero la realidad es mucho más compleja.
Los aceites actuales están diseñados para durar y mantener sus propiedades durante muchos kilómetros. Realizar el cambio de aceite antes de tiempo no mejora la lubricación y, además, aumenta el riesgo de errores en el proceso: filtros mal colocados, aceites de especificación incorrecta o incluso contaminación del sistema. Todo ello puede acabar afectando negativamente al motor.








