Durante años, muchos conductores han asumido que ciertas costumbres al volante y en el mantenimiento del vehículo son casi sagradas. Pequeños gestos heredados de padres, amigos o incluso de viejos consejos de taller que se repiten sin cuestionarlos. Sin embargo, no todo aquello que suena lógico es realmente bueno para el motor; y ahí es donde empiezan los problemas.
Jorge lleva más de década y media trabajando como mecánico. Ha visto pasar por su taller cientos de coches con averías graves que, en muchos casos, no se deben a defectos de fabricación, sino a hábitos cotidianos del conductor. «Lo más frustrante es cuando te das cuenta de que el dueño hacía eso pensando que lo estaba cuidando, cuando en realidad lo estaba machacando», explica.
1Dejar el coche calentando en parado
Uno de los errores más habituales que señala Jorge tiene que ver con el calentamiento del coche. «Muchísima gente arranca y deja el motor al ralentí cinco o diez minutos antes de salir», comenta. Durante años se ha dicho que así alcanza su temperatura ideal, pero en los coches modernos esto no solo es innecesario, sino hasta perjudicial.
Según explica el mecánico, el motor se calienta antes y de forma más eficiente circulando con suavidad. Al dejarlo parado, el aceite no alcanza correctamente todas las partes internas y se produce una combustión incompleta. Ello genera residuos que se van acumulando con el tiempo y afectan al rendimiento.








