Las furgonetas se han convertido en una pieza clave de la movilidad actual. Reparto de paquetería, autónomos, pequeñas empresas, servicios técnicos o incluso uso particular: su presencia en carreteras y ciudades no deja de crecer al ritmo del comercio electrónico y de la logística de última milla. Sin embargo, este protagonismo también tiene una cara menos visible, y es su comportamiento en la ITV.
“Cuando una furgoneta entra en la línea de inspección, ya sabemos que hay más probabilidades de encontrar defectos”, explica Mercedes, inspectora de ITV con más de dos décadas de experiencia. No es una percepción subjetiva. Los datos oficiales de la DGT y del Ministerio de Industria, analizados por AECA-ITV, confirman que la antigüedad y el uso intensivo de este tipo de vehículo están directamente relacionados con un mayor índice de rechazo en la ITV y, por tanto, con un mayor riesgo para la seguridad vial.
4Los fallos más habituales que vemos en la línea
Cuando una furgoneta suspende la ITV, los defectos suelen repetirse. Frenos desequilibrados o con eficacia insuficiente, neumáticos en mal estado, problemas de suspensión y, cada vez más, fallos relacionados con las emisiones contaminantes. “Muchas trabajan en ciudad, con arranques constantes y trayectos cortos, y eso pasa factura a los sistemas anticontaminación”, explica la inspectora.
También es habitual encontrar defectos en alumbrado y señalización, especialmente en vehículos que circulan muchas horas al día. Bombillas fundidas, ópticas deterioradas o reglajes incorrectos pueden parecer fallos menores, pero afectan directamente a la seguridad.








