Pocos vehículos pueden presumir de una trayectoria tan singular como la del Mercedes-Benz Clase G. Su silueta cuadrada, su carrocería de líneas rectas y su inconfundible presencia lo han convertido en un modelo reconocible incluso para quienes no siguen habitualmente el mundo del motor. Hoy convive con versiones de máximo lujo, variantes deportivas firmadas por AMG e incluso una alternativa completamente eléctrica. Sin embargo, detrás de esta imagen sofisticada permanece un concepto que nació con una finalidad muy distinta: superar terrenos complicados con la máxima eficacia.
Para comprender el significado de la letra G hay que remontarse a los orígenes del proyecto. El nombre alemán Geländewagen se traduce como ‘vehículo todoterreno’, una descripción directa de la misión para la que fue concebido en la década de los ‘70. Mercedes-Benz adoptó esa inicial para identificar una familia de vehículos que, con el paso de los años, ha evolucionado sin abandonar su identidad original.
De proyecto todoterreno a icono de Mercedes-Benz

La historia del Mercedes-Benz Clase G comenzó a tomar forma a principios de la década de 1970. El desarrollo del vehículo arrancó en el año 1972, en el marco de una particular colaboración entre Daimler-Benz y Steyr-Daimler-Puch, un fabricante austriaco con una dilatada experiencia por esos entonces en vehículos equipados con tracción total.
El proyecto recibió el impulso de Mohammad Reza Pahlavi, entonces sha de Irán y accionista de Daimler-Benz, que mostró interés en disponer de un todoterreno resistente y adecuado para aplicaciones militares. La idea era desarrollar un vehículo capaz de desenvolverse en condiciones exigentes, con una construcción robusta y una mecánica preparada para afrontar terrenos difíciles.
El resultado fue el G-Wagen, abreviatura de Geländewagen. Su fabricación se estableció en Austria y, en 1979, llegó la versión destinada al mercado civil. A partir de ese momento, el modelo comenzó a desarrollar una identidad propia dentro de la gama Mercedes-Benz, inicialmente vinculada a la funcionalidad y, posteriormente, también al confort y la exclusividad.
La denominación Clase G encaja con la forma en que la marca alemana organiza buena parte de sus modelos por familias. Pero, a diferencia de otras letras utilizadas para identificar sus gamas, en este caso existe una relación directa con la naturaleza del vehículo: la G no es una referencia arbitraria, sino la inicial de la palabra que define su propósito.
Un todoterreno que sigue trabajando para los ejércitos

Aunque las versiones de lujo suelen acaparar buena parte de la atención, el Mercedes-Benz Clase G no ha perdido su vertiente profesional. Su arquitectura y sus capacidades off-road han permitido que diferentes fuerzas armadas incorporen vehículos de esta familia a sus flotas desde sus orígenes.
En el ámbito militar, la prioridad no está en los acabados de cuero, las grandes pantallas o las llantas de diseño impecable. Lo importante es disponer de un vehículo resistente, capaz de circular por superficies irregulares y adaptarse a las necesidades operativas de cada usuario.
De ahí que Mercedes-Benz continúa ofreciendo configuraciones militares de este incombustible modelo. La familia W464, introducida en el año 2022, representa esta vertiente funcional del concepto, diferenciada de las variantes civiles de lujo.
Esta doble personalidad explica buena parte de la longevidad del Clase G. Mientras una parte de la gama se ha orientado hacia clientes que buscan la máxima exclusividad y distinción, otra mantiene la esencia de un vehículo concebido para trabajar en condiciones exigentes. La estética puede haberse convertido en un símbolo de estatus, pero el nombre sigue remitiendo a su razón de ser.
Mercedes-Benz Clase G: así es la gama actual

La evolución de este legendario modelo no se ha limitado al equipamiento y al confort. A lo largo de los años, Mercedes-Benz ha incorporado nuevas generaciones, motores más eficientes, sistemas electrónicos de última generación y soluciones destinadas a mejorar tanto el comportamiento en carretera como las capacidades fuera del asfalto.
La generación W465 tomó el relevo de la anterior evolución W463a en la gama civil. Esta continuidad ha permitido conservar los rasgos más característicos del vehículo mientras se actualizaban sus sistemas mecánicos y tecnológicos.
Actualmente la gama arranca con el Mercedes-Benz G450d, una versión que esconde un propulsor turbodiésel de seis cilindros en línea que desarrolla 367 CV de potencia y un par máximo de 750 Nm. Por si no fuera suficiente, se acompaña de un sistema híbrido ligero de 48 voltios, un cambio automático de 9 velocidades y un efectivo sistema de tracción a las cuatro ruedas para ofrecer prestaciones y eficiencia a partes iguales.
Por encima aparece el Mercedes-Benz G500, que también utiliza un motor de seis cilindros en línea con tres litros y tecnología híbrida ligera de 48 voltios, pero de gasolina. Eroga 449 CV de potencia y 560 Nm de par motor para permitirle acelerar de 0 a 100 km/h en 5,4 segundos y alcanzar una velocidad punta de 210 km/h.
La versión estrella del Clase G con mecánica de combustión interna es la firmada por los maestros de Affalterbach. Hablamos del G 63, que apuesta por un propulsor 4.0 V8 Biturbo, también acompañado de un sistema híbrido ligero de 48 voltios, para desarrollar 585 CV de potencia y 850 Nm de par motor. De ahí que esta criatura ofrezca unas prestaciones propias de un auténtico deportivo, con un tiempo de 4,4 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h y con una velocidad máxima limitada a 220 km/h.
El Clase G también se vuelve eléctrico

Sin embargo, la electrificación ha abierto un nuevo capítulo en la historia de este legendario modelo. El Mercedes-Benz G580 con tecnología EQ traslada la filosofía del Clase G a un sistema de propulsión completamente eléctrico compuesto por cuatro máquinas eléctricas. Una por cada rueda, sumando un total de 432 kW de potencia (587 CV) y un descomunal par motor de 1.164 Nm.
Todo ello hace que pueda ofrecer una gestión independiente de los motores, permite controlar de forma precisa la entrega de fuerza en todo momento y abre nuevas posibilidades en la conducción todoterreno. Porque la electrificación de este modelo ha dejado claro que no implica el abandono de las capacidades off-road que han escrito buena parte de su historia.
Como tampoco han sacrificado sus prestaciones. Y es que con un peso que supera las tres toneladas (3.085 kilos en orden de marcha para ser exactos), el Mercedes-Benz G580 con tecnología EQ puede acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 4,7 segundos y alcanzar una velocidad máxima que está limitada a 180 km/h. Otro detalle a tener en cuenta de esta electrizante versión del Clase G es que utiliza una batería con 116 kWh de capacidad útil, la cual se traduce en una autonomía media de 473 kilómetros. Así como puede alcanzar los 200 kW de potencia de recarga para pasar del 10 al 80% en 32 minutos.
Lujo, personalización y auténticas capacidades todoterreno

La evolución del Mercedes-Benz Clase G también se refleja en su habitáculo. Actualmente la firma de la estrella ofrece a sus clientes la posibilidad de elegir materiales de alta calidad, sistemas multimedia avanzados, numerosas opciones de personalización y equipamientos propios de un SUV de lujo.
No obstante, el elemento que distingue al Clase G de la inmensa mayoría de los SUV de lujo continúa siendo su arquitectura todoterreno. La tracción total, los diferenciales bloqueables en las variantes de combustión y las soluciones específicas de cada versión permiten mantener una capacidad fuera del asfalto que va más allá de su aspecto robusto.
Por eso, la letra G sigue teniendo sentido más de cuatro décadas después del lanzamiento de la primera versión civil. Aunque el modelo haya cambiado de público, de tecnología y de posicionamiento comercial, su denominación continúa recordando la función para la que fue creado.
Mercedes-Benz Clase G: cinco claves que debes conocer
- La G significa Geländewagen: una palabra alemana que se traduce como vehículo todoterreno.
- Su desarrollo comenzó en 1972: nació de la colaboración entre Daimler-Benz y Steyr-Daimler-Puch, y su primera versión civil llegó en 1979.
- Mantiene una vertiente militar: el concepto original continúa vivo en vehículos destinados a usos profesionales y militares.
- La gama ofrece distintas tecnologías: incluye motores diésel y de gasolina, la variante deportiva AMG G63 y el eléctrico G580 con tecnología EQ.
- El lujo no ha eliminado su esencia: pese a su evolución tecnológica y comercial, el Clase G conserva soluciones específicas para circular fuera del asfalto.

