El invierno trae consigo escenas que se repiten cada año en muchas ciudades y pueblos: coches cubiertos de escarcha, lunas completamente heladas y, en los casos más desesperantes, puertas que se niegan a abrirse. El frío intenso puede convertir una rutina tan simple como subir al coche en una auténtica prueba de paciencia, sobre todo cuando el termómetro cae por debajo de cero durante la noche.
En esos momentos es fácil caer en la tentación de tirar con fuerza del tirador o recurrir a soluciones improvisadas que circulan por redes sociales. Sin embargo, muchas de ellas pueden acabar provocando daños en la cerradura, las gomas o incluso en la pintura. Para evitarlo, nada mejor que escuchar a quienes se enfrentan a estos problemas a diario. Miguel, mecánico de 37 años con años de experiencia en talleres, lo tiene claro: hay una forma correcta de hacerlo y muchas equivocadas.
2El error que nunca debes cometer
“Lo peor que puedes hacer es tirar fuerte del tirador”, explica Miguel. El impulso natural es forzar la puerta, pero esto suele acabar rompiendo las gomas, doblando el marco o dañando el mecanismo interior. En algunos casos, la puerta se abre de golpe y deja la goma rasgada, lo que luego provoca filtraciones de aire y ruido durante todo el año.
Otro error muy común es echar agua caliente. Aunque parece una solución rápida, el contraste térmico puede dañar la pintura, el cristal e incluso provocar que el agua vuelva a congelarse segundos después, dejando la situación aún peor. El frío no perdona este tipo de improvisaciones.








