McLaren pone fecha de caducidad al 750S: la producción termina en 2027 y el P34 híbrido ocupará su hueco en la gama alta. La marca británica ya admite pedidos finales del último superdeportivo sin electrificar de su catálogo, una unidad que arrastra la arquitectura del 720S presentado en el Salón de Ginebra de 2017.
La lectura industrial es inequívoca. Woking cierra el ciclo del V8 biturbo puro en plena presión regulatoria europea, justo cuando sus rivales directos, el Lamborghini Temerario y el Ferrari 296 GTB, llevan años instalados en el esquema híbrido. No es una retirada estratégica: es una adaptación forzada por la economía de plataformas y por las normas de emisiones que marcarán la próxima década.
McLaren cierra el ciclo del V8 puro con el 750S
El 750S nació en 2023 como una evolución del 720S, no como un coche nuevo. McLaren mantuvo el chasis de fibra de carbono, el V8 biturbo de 4.0 litros y el grueso del diseño, y se limitó a afinar lo que ya funcionaba. El resultado fue un coche 30 kg más ligero que su antecesor, un dato casi anómalo en un sector donde cada generación engorda.
Esa combinación de potencia y bajo peso le permitió aguantar el tipo frente a rivales híbridos con más caballos. El Temerario y el 296 GTB superan al 750S en cifras puras, pero pesan más y llevan batería a bordo. En circuito, la diferencia no siempre se traduce en segundos. De hecho, el 720S original llegó a rodar más rápido que el P1 en algunos trazados, y esa herencia explica por qué el 750S ha aguantado una década sin electrificar.
McLaren despidió la saga en julio de 2026 con el 788HS, una edición limitada de 200 unidades, 777 caballos y 800 Nm de par. Un canto de cisne con todos los ingredientes para convertirse en coche de coleccionista: mecánica exprimida, aerodinámica revisada y una producción cerrada de antemano.
McLaren ha tardado una década en admitir lo que Ferrari y Lamborghini aceptaron antes: sin electrificación no hay hueco en el superdeportivo moderno.
El P34 híbrido y el adiós del Artura: una sola puerta de entrada
El plan de producto es más agresivo de lo que sugiere el comunicado. McLaren no solo jubila el 750S en 2027. El Artura, su híbrido enchufable de acceso lanzado en 2022, también verá el final de su producción en 2028. Los dos modelos serán sustituidos por un único coche, el P34, con un V6 biturbo híbrido de nueva factura y más potencia y par que el 750S.

El movimiento tiene una lógica industrial clara. McLaren pasa de mantener tres siluetas distintas en su escalón de acceso a una sola. Eso reduce costes de desarrollo, simplifica la fabricación y concentra el volumen en una plataforma única. Pero también estrecha el escaparate.
El cliente que hoy entraba a un concesionario McLaren a elegir entre un V6 híbrido ligero y un V8 puro tendrá que conformarse con una única puerta de entrada. La personalización, uno de los argumentos comerciales clásicos de la marca, se juega ahora en acabados y no en arquitecturas.
Análisis: lo que Ferrari y Lamborghini ya hicieron hace años
McLaren llega tarde a la fiesta híbrida, y lo hace por necesidad, no por convicción. Ferrari electrificó su gama media con el 296 GTB en 2021 y ya había estrenado el SF90 Stradale en 2019. Lamborghini hizo lo propio con el Revuelto en 2023 y el Temerario en 2024. McLaren, en cambio, mantuvo el V8 puro como bandera hasta que la normativa y el mercado se lo permitieron.
El precedente más revelador no está en Maranello ni en Sant’Agata, sino en la propia historia de Woking. El P1 de 2013 fue un híbrido revolucionario, pero McLaren nunca trasladó esa tecnología a su gama de acceso hasta el Artura de 2022. Diez años de paréntesis en los que la marca apostó por el peso ligero y la pureza mecánica como identidad de producto, según la confirmación oficial de la marca.
El P34 rompe esa inercia. Y aquí está la pregunta que ninguna hoja de ruta responde: ¿puede un híbrido más pesado capturar la magia de conducción de un 720S? La respuesta técnica dice que no. La comercial espera que al cliente no le importe. Cabe recordar que McLaren ya advirtió que su próximo superdeportivo daría más golpe que el 750S por menos dinero, una promesa que ahora toca cumplir.
El otro frente abierto es el precio. McLaren promete que el P34 costará menos que un 750S equiparable, algo que suena razonable si comparte plataforma con el sustituto del Artura. Pero la marca británica también tiene que defender márgenes en un segmento donde Ferrari y Lamborghini juegan con listas de espera y sobreprecio.
Sin datos de matriculaciones europeas que respalden una proyección firme, la única certeza es la fecha: 2027 para el fin del 750S y 2028 para el del Artura. En medio, McLaren tiene que convencer al comprador de superdeportivo de que un coche más pesado, más complejo y con menos cilindros sigue siendo un McLaren de verdad.
El director comercial de la marca, Henrik Wilhelmsmeyer, resumió la despedida con una frase que no disimula el orgullo: el 750S deja ‘un legado extraordinario’. Es cierto. También es el último de su especie dentro de la casa británica.
Análisis de Impacto Motor16
- Dato de mercado: McLaren cierra su gama de combustión pura en 2027 con el 750S y en 2028 con el Artura. Los dos huecos se llenan con un único modelo híbrido, el P34.
- El rumor: las filtraciones apuntan a un V6 biturbo híbrido con más potencia que el 750S, pero inevitablemente con más peso. La duda es si el cliente notará la pérdida de agilidad.
- Veredicto: McLaren llega tarde y por obligación. La jugada reduce costes de desarrollo pero elimina la última alternativa de combustión pura en el superdeportivo de acceso europeo.

