Las mañanas de invierno tienen un enemigo común para millones de conductores: el hielo en la luna del coche. Salir con prisas, ver el parabrisas completamente blanco y no saber muy bien cómo actuar es una escena que se repite cada año cuando bajan las temperaturas. En ese momento, muchos recurren a soluciones rápidas que parecen eficaces… pero que pueden acabar provocando daños caros y evitables.
Echar agua caliente, rascar con cualquier objeto a mano o accionar los limpiaparabrisas a la fuerza son errores muy habituales. Sin embargo, todos ellos ponen en riesgo la luna del coche, los propios limpiaparabrisas e incluso la seguridad durante la conducción. Saber cómo quitar el hielo correctamente no solo ahorra tiempo, también evita averías y mejora la visibilidad desde el primer kilómetro.
3La forma correcta de empezar: paciencia y método
La clave para quitar el hielo de la luna del coche es combinar paciencia con el método adecuado. El primer paso recomendable es arrancar el coche y activar la calefacción, dirigiendo el aire caliente hacia el parabrisas. Es importante que el aumento de temperatura sea progresivo, nunca brusco, para evitar tensiones en el cristal.
Mientras el sistema de climatización empieza a hacer su trabajo, conviene aprovechar para limpiar otras zonas del coche, como retrovisores o faros. De este modo, se gana tiempo y se permite que el hielo comience a despegarse de forma natural, reduciendo el esfuerzo posterior y el riesgo de daños.








