Las mañanas de invierno tienen un enemigo común para millones de conductores: el hielo en la luna del coche. Salir con prisas, ver el parabrisas completamente blanco y no saber muy bien cómo actuar es una escena que se repite cada año cuando bajan las temperaturas. En ese momento, muchos recurren a soluciones rápidas que parecen eficaces… pero que pueden acabar provocando daños caros y evitables.
Echar agua caliente, rascar con cualquier objeto a mano o accionar los limpiaparabrisas a la fuerza son errores muy habituales. Sin embargo, todos ellos ponen en riesgo la luna del coche, los propios limpiaparabrisas e incluso la seguridad durante la conducción. Saber cómo quitar el hielo correctamente no solo ahorra tiempo, también evita averías y mejora la visibilidad desde el primer kilómetro.
2Los errores más comunes al quitar el hielo
El más conocido es echar agua caliente sobre la luna del coche. Aunque parece una solución rápida, el choque térmico entre el cristal helado y el agua caliente puede provocar una grieta inmediata o incluso la rotura completa del parabrisas. Una avería que puede suponer cientos de euros y dejar el coche inmovilizado.
Otro error habitual es rascar “a lo loco” con cualquier objeto que se tenga a mano: tarjetas, espátulas metálicas, cepillos duros o incluso llaves. Estos elementos pueden rayar la luna, dañar el tratamiento del cristal y reducir la visibilidad cuando el sol incide de frente. También es muy común accionar los limpiaparabrisas cuando están congelados, lo que acaba rompiendo las gomas o forzando el motor del sistema.








