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domingo, 11 enero 2026

La sal que usan para quitar el hielo de la carretera daña tu coche. Pero así de fácil lo puedes evitar

En invierno, la sal se convierte en protagonista en las carreteras. Protege al asfalto… pero castiga a tu coche sin que lo notes. Unos gestos simples pueden ahorrarte averías y corrosión.

Con la llegada del invierno, la sal vuelve a convertirse en una aliada imprescindible para mantener las carreteras transitables. Cada vez que bajan las temperaturas y aparecen las heladas, toneladas de este compuesto se esparcen sobre el asfalto para evitar la formación de hielo y mejorar la seguridad vial. Gracias a ella, miles de conductores pueden seguir circulando con menor riesgo en condiciones adversas.

Sin embargo, lo que es una solución eficaz para la carretera puede convertirse en un serio problema para tu coche. La sal, especialmente cuando se combina con humedad, es uno de los grandes enemigos silenciosos de la carrocería, los bajos y algunos componentes mecánicos. Lo peor es que muchos conductores no son conscientes del daño hasta que ya es demasiado tarde. La buena noticia es que evitar sus efectos negativos es más sencillo de lo que parece.

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El error más común de los conductores en invierno

No lavar correctamente el coche puede traer problemas. Fuente propia/IA.

Muchos conductores se preocupan por lavar el coche solo cuando lo ven sucio por fuera, pero en invierno esto no es suficiente. El error más habitual es pensar que basta con una limpieza superficial, cuando el verdadero problema está en la parte inferior del vehículo, donde la sal se acumula sin que la veamos.

Además, hay quien evita lavar el coche en invierno por miedo a que el agua se congele o a que el frío dañe la pintura. Lo cierto es que no limpiar el coche tras circular por carreteras con sal es mucho más perjudicial que hacerlo, ya que permite que el compuesto actúe durante días o semanas sobre los componentes metálicos.

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