La Semana Santa es un momento de gran movilidad en las carreteras españolas, con millones de conductores preparando sus escapadas y viajes familiares. Sin embargo, más allá de las maletas y los planes turísticos, hay un elemento que cada vez cobra más protagonismo en la mente de los automovilistas: el coste oculto de las multas. Para muchos, un gasto casi inevitable en estas fechas.
La percepción de que la DGT intensifica los controles y la vigilancia durante estos días ha calado hondo entre los conductores. Tanto es así que una parte significativa de los mismos ya incluye en su presupuesto un ‘extra’ destinado a posibles sanciones. Una realidad que refleja no solo el endurecimiento de la vigilancia, sino también cierta resignación al volante.
3El exceso de velocidad, el principal enemigo
Si hay un motivo que destaca por encima del resto en las sanciones de la DGT, ese es el exceso de velocidad. A pesar de que la mayoría de los conductores asegura respetar los límites, la realidad muestra una brecha entre lo que se cree hacer y lo que realmente ocurre en carretera.
Casi la mitad de las multas están relacionadas con superar la velocidad permitida. Lo curioso es que, en muchos casos, no se trata de una conducta deliberada. El despiste, la falta de atención o la dificultad para identificar correctamente los límites en determinados tramos son factores determinantes. El exceso de velocidad es una infracción tan común como, en ocasiones, involuntaria.


