Los coches eléctricos han introducido muchas novedades en nuestras carreteras, y una de ellas es la práctica del ‘icing’. No la realizan exactamente los vehículos eléctricos, sino el resto de turismos del parque móvil, y la Dirección General de Tráfico (DGT) lo castiga con 200 euros.
Si alguna vez te ha costado tanto encontrar aparcamiento que has tenido la tentación de dejar tu coche en una plaza reservada para la carga de vehículos eléctricos, estarías practicando el ‘icing’ sin saberlo. La DGT prohíbe aparcar en cualquier plaza que esté reservada para ciertos coches sin cumplir esas condiciones. Por ejemplo, en una plaza reservada para vehículos eléctricos o para personas con movilidad reducida.
¿Qué es el ‘icing’ y por qué se ha convertido en un problema?

El ‘icing’ ocurre cuando un coche de gasolina o diésel ocupa una plaza reservada para la recarga de vehículos eléctricos o híbridos enchufables. Las plazas son fáciles de reconocer, porque suelen estar pintadas de verde (o de cualquier otro color), con un poste de carga al lado y señalización concreta. No son plazas de aparcamiento al uso, sino que están pensadas para que los propietarios de vehículos electrificados puedan recargar sus coches.
El término viene del inglés ICE (siglas de Internal Combustion Engine). En la práctica, describe la acción de ‘bloquear’ una plaza reservada para otro tipo de vehículo y que necesita para poder seguir circulando.
Imagina que llegas a una gasolinera muy concurrida y te encuentras con un vehículo eléctrico aparcado en el surtidor, mientras se toma un café o hace cualquier gestión. Si consideras que es surrealista, piénsalo a la inversa cada vez que tengas la tentación de hacer un ‘icing’. Además, los puntos de recarga son mucho más limitados que las estaciones de servicio, así que la mayoría de conductores planifican sus trayectos contando con esos cargadores.
Y no, a la DGT no le sirve la excusa de que «solo han sido unos minutos». El auge del coche eléctrico ha evidenciado el conflicto. De acuerdo con los datos de la Agencia Internacional de la Energía, en 2025 las ventas de eléctricos siguen creciendo con fuerza en España, y España se mantiene entre los mercados con mayor ritmo de expansión. Cuantos más coches eléctricos, mayor es la necesidad de tener puntos de carga.
Las multas que contempla la DGT para esta práctica

No todos los conductores que practican el ‘icing’ lo hacen de manera intencionada, pero la conclusión es exactamente la misma. No vas a encontrar este término en la Ley de Tráfico ni en ningún documento oficial de la DGT, pero la infracción sí que existe.
De hecho, el artículo 76 de la Ley de Tráfico considera que estacionar en lugares reservados para usos específicos es una infracción grave que está sancionada con 200 euros. Y una plaza reservada para un uso concreto puede ser la que está pintada en azul para personas con movilidad reducida y también la que afecta a los vehículos eléctricos.
Además, las plazas de recarga suelen estar reguladas por la señal R-308, que indica que el estacionamiento está reservado. Normalmente, va acompañada de un panel que especifica que solo pueden ocuparla vehículos eléctricos o híbridos enchufables mientras están cargando.
Si cualquier turismo la ocupa sin una necesidad evidente, la multa que contempla la DGT oscila entre los 100 y los 200 euros, según la gravedad y la interpretación que hagan los agentes. Es una infracción de carácter grave, pero no conlleva pérdida de puntos. Además, lo que no todo el mundo sabe es que un vehículo eléctrico también puede recibir la sanción si utiliza la plaza como aparcamiento convencional y no para cargar. No está reservada para eléctricos, sino para recargas.







