Comprar un coche nuevo en España nunca ha sido una decisión sencilla. El precio medio no ha dejado de crecer, los impuestos pesan cada vez más y la transición hacia tecnologías más limpias ha añadido nuevas dudas al comprador. En este contexto, los distintos gobiernos han recurrido durante más de tres décadas a una fórmula recurrente: los planes de ayuda a la compra como palanca para rejuvenecer el parque móvil y estimular el mercado.
Renove, PIVE, Movea, MOVES o Auto+ no son solo nombres distintos para una misma idea, sino el reflejo de cómo han ido cambiando las prioridades económicas, industriales y medioambientales del país. De incentivar la retirada de coches antiguos se ha pasado a premiar la electrificación, con resultados desiguales y no siempre fáciles de entender para quien simplemente quiere estrenar coche nuevo sin dejarse medio sueldo en el intento.
3Movea: la primera gran apuesta por lo alternativo
Con el Movea llegó un cambio de guion. Por primera vez, el foco no estaba en el coche nuevo en general, sino en las tecnologías alternativas: eléctricos, híbridos enchufables, vehículos de gas o de hidrógeno. El objetivo era claro: acelerar la transición hacia una movilidad más sostenible y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Sin embargo, el Movea también puso sobre la mesa uno de los grandes problemas recurrentes de estos planes: la burocracia. Presupuestos limitados, ayudas que se agotaban en cuestión de horas y trámites complejos dejaron a muchos compradores fuera. Aun así, marcó un punto de inflexión al situar la electrificación en el centro del debate y sentar las bases de los programas posteriores.








