Durante años, los coches híbridos enchufables han sido presentados como la solución perfecta para combinar lo mejor de dos mundos: la eficiencia eléctrica en ciudad y la autonomía de un motor de combustión para viajes largos. Fabricantes, administraciones y muchos conductores los han abrazado como un paso lógico hacia una movilidad más sostenible sin renunciar a la comodidad. Sin embargo, esa imagen tan favorable empieza a resquebrajarse.
Un reciente estudio alemán ha puesto cifras y contexto a una sospecha que llevaba tiempo flotando en el ambiente: en condiciones reales de uso, muchos híbridos enchufables consumen mucho más de lo que prometen. De hecho, en algunos casos, el gasto de combustible se multiplica por tres respecto a las cifras oficiales. Un dato demoledor que abre un debate incómodo sobre el futuro de esta tecnología.
4Impacto ambiental mayor del esperado
Más allá del consumo de combustible, el estudio del ADAC también alerta sobre el impacto ambiental real de los híbridos enchufables. Al consumir más gasolina de la prevista, también se disparan las emisiones de CO2. Ello cuestiona su papel como solución de transición hacia una movilidad más limpia.
Algunos organismos, como el ICCT, ya habían advertido de este problema en informes anteriores. Según sus datos, las emisiones reales de muchos híbridos enchufables duplican o incluso triplican las cifras oficiales. Una diferencia demasiado grande como para seguir ignorándola.


