Durante años, los coches híbridos enchufables han sido presentados como la solución perfecta para combinar lo mejor de dos mundos: la eficiencia eléctrica en ciudad y la autonomía de un motor de combustión para viajes largos. Fabricantes, administraciones y muchos conductores los han abrazado como un paso lógico hacia una movilidad más sostenible sin renunciar a la comodidad. Sin embargo, esa imagen tan favorable empieza a resquebrajarse.
Un reciente estudio alemán ha puesto cifras y contexto a una sospecha que llevaba tiempo flotando en el ambiente: en condiciones reales de uso, muchos híbridos enchufables consumen mucho más de lo que prometen. De hecho, en algunos casos, el gasto de combustible se multiplica por tres respecto a las cifras oficiales. Un dato demoledor que abre un debate incómodo sobre el futuro de esta tecnología.
1El estudio alemán que lo cambia todo
El informe que ha encendido todas las alarmas ha sido elaborado por el club automovilístico alemán ADAC, una de las instituciones más respetadas de Europa en análisis de movilidad. En el estudio, se analizó el consumo de varios modelos híbridos enchufables muy populares en el mercado europeo, a partir de pruebas en condiciones reales de circulación.
Las conclusiones son claras: cuando la batería no se recarga con frecuencia y el coche funciona mayoritariamente como un híbrido convencional, el consumo de combustible se dispara. En algunos modelos, el gasto real supera en más del 200% las cifras homologadas bajo el ciclo WLTP. Es decir, donde la marca anuncia 1,5 o 2 litros cada 100 km, la realidad se acerca peligrosamente a los 5 o incluso los 6 litros.

