La Guardia Civil es uno de los pilares fundamentales de la seguridad vial en España. Sus agentes vigilan nuestras carreteras, controlan el tráfico y velan por el cumplimiento de las normas con un objetivo claro: reducir la siniestralidad y salvar vidas. Sin embargo, en los últimos días ha surgido una polémica que pone en entredicho determinadas prácticas internas y la coherencia con lo exigido a los conductores.
Las imágenes difundidas por la propia Guardia Civil de Tráfico han destapado un serio problema: la colocación de radares y pantallas en una zona crítica del vehículo, justo delante del airbag del acompañante. Una práctica que va en contra de las recomendaciones de seguridad de la DGT y que, paradójicamente, puede poner en riesgo la integridad de los propios agentes que patrullan las carreteras.
6El papel de las ITV y la imagen pública
Otro punto crítico es el paso de estos vehículos por la ITV. Desde la AUGC se cuestiona si las estaciones están siendo demasiado permisivas con los coches de la Guardia Civil. Si pasan la inspección con estos elementos instalados, el problema se extiende más allá del cuerpo policial. Y si se retiran solo para superar la ITV y luego se vuelven a montar, la gravedad del asunto es aún mayor.
La imagen pública de la Guardia Civil también está en juego. Difundir en redes sociales escenas operativas con estas irregularidades da una sensación de normalidad que no debería existir. Para una institución que basa gran parte de su autoridad en el cumplimiento de la ley, estos detalles erosionan la confianza de los ciudadanos.








