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lunes, 26 enero 2026

La Guardia Civil de Tráfico tiene un grave problema con la forma en que coloca sus radares: Van en contra de lo que dicta la DGT

La Guardia Civil vuelve a estar en el centro de la polémica. La forma en la que se están instalando algunos radares contradice las normas de seguridad vial; un problema interno que ya ha levantado ampollas entre los propios agentes.

La Guardia Civil es uno de los pilares fundamentales de la seguridad vial en España. Sus agentes vigilan nuestras carreteras, controlan el tráfico y velan por el cumplimiento de las normas con un objetivo claro: reducir la siniestralidad y salvar vidas. Sin embargo, en los últimos días ha surgido una polémica que pone en entredicho determinadas prácticas internas y la coherencia con lo exigido a los conductores.

Las imágenes difundidas por la propia Guardia Civil de Tráfico han destapado un serio problema: la colocación de radares y pantallas en una zona crítica del vehículo, justo delante del airbag del acompañante. Una práctica que va en contra de las recomendaciones de seguridad de la DGT y que, paradójicamente, puede poner en riesgo la integridad de los propios agentes que patrullan las carreteras.

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El papel de las ITV y la imagen pública

Fuente propia

Otro punto crítico es el paso de estos vehículos por la ITV. Desde la AUGC se cuestiona si las estaciones están siendo demasiado permisivas con los coches de la Guardia Civil. Si pasan la inspección con estos elementos instalados, el problema se extiende más allá del cuerpo policial. Y si se retiran solo para superar la ITV y luego se vuelven a montar, la gravedad del asunto es aún mayor.

La imagen pública de la Guardia Civil también está en juego. Difundir en redes sociales escenas operativas con estas irregularidades da una sensación de normalidad que no debería existir. Para una institución que basa gran parte de su autoridad en el cumplimiento de la ley, estos detalles erosionan la confianza de los ciudadanos.

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