La Guardia Civil es uno de los pilares fundamentales de la seguridad vial en España. Sus agentes vigilan nuestras carreteras, controlan el tráfico y velan por el cumplimiento de las normas con un objetivo claro: reducir la siniestralidad y salvar vidas. Sin embargo, en los últimos días ha surgido una polémica que pone en entredicho determinadas prácticas internas y la coherencia con lo exigido a los conductores.
Las imágenes difundidas por la propia Guardia Civil de Tráfico han destapado un serio problema: la colocación de radares y pantallas en una zona crítica del vehículo, justo delante del airbag del acompañante. Una práctica que va en contra de las recomendaciones de seguridad de la DGT y que, paradójicamente, puede poner en riesgo la integridad de los propios agentes que patrullan las carreteras.
4El dilema de los airbags
La situación plantea además un dilema preocupante. Si los airbags están activos, el riesgo de lesiones graves en caso de impacto es real debido a la presencia del radar. Si, por el contrario, se han desactivado para evitar ese peligro, la Guardia Civil estaría incurriendo en una ilegalidad aún mayor, al circular con un sistema de seguridad obligatorio inutilizado.
Ambas opciones son malas y evidencian una falta de planificación y control. Desde el punto de vista de la DGT, cualquier manipulación de los sistemas de seguridad pasiva va en contra del espíritu de la normativa vial. Que esto ocurra en vehículos policiales agrava aún más la situación y abre la puerta a posibles responsabilidades administrativas e incluso legales.







