Desde hace dos meses y medio, llevar la baliza V-16 conectada es obligatorio si no quieres enfrentarte a una multa. Sin embargo, cuando parecía que la polémica se había aplazado, la Guardia Civil ha descubierto un nuevo inconveniente que puede suponer un peligro para la seguridad.
Las lluvias torrenciales que hemos vivido desde el principio del año han puesto a prueba de todo, desde nuestra paciencia hasta el asfalto de las carreteras. También lo han hecho con las balizas V-16, que una vez más no han superado la situación. De hecho, el dato que acaba de salir a la luz es preocupante.
3Las exigencias de la DGT frente a la realidad
La Dirección General de Tráfico estableció unas normas sobre cómo deben ser estas luces. Tienen que verse a mucha distancia, tanto de día como de noche, y deben cubrir un ángulo muy amplio para que cualquier conductor te vea aunque la carretera tenga curvas o desniveles. También deben aguantar temperaturas extremas, desde los diez grados bajo cero hasta los cincuenta grados de calor sofocante que podemos sufrir en verano. Todo esto está muy bien sobre el papel, pero la resistencia al agua parece ser el talón de Aquiles.
El propio director de la DGT ha dicho muchas veces que este sistema es un salto adelante para evitar atropellos. La idea es fantástica: no tienes que caminar por el arcén para poner los triángulos, por lo que el riesgo de que alguien te arrolle desaparece. Pero si la tecnología que sustituye a los triángulos falla por un poco de lluvia fuerte, estamos cambiando un problema por otro. La seguridad vial no puede depender de que el cielo esté despejado. Necesitas tener la certeza absoluta de que, si tienes un problema, tu señal de emergencia va a responder sin importar si hay una llovizna fina o un diluvio universal.


