comscore

La Guardia Civil puede saber si has bebido sin que tengas que soplar

La tecnología permite detectar el consumo de alcohol sin necesidad de soplar por una boquilla.

Cuando pensamos en un control de alcoholemia de la Guardia Civil, todos pensamos en el mismo procedimiento. El agente nos pide bajar la ventanilla, coger la boquilla de plástico y soplar con fuerza hasta que nos diga que paremos.

Sin embargo, este es solo uno de los métodos que utilizan las autoridades para vigilar nuestra seguridad. También hay una modalidad que permite a los agentes detectar si has bebido sin necesidad de obligarte a soplar: los controles pasivos.

3
¿Qué pasa si el control pasivo detecta algo de alcohol?

Soplar despacio o tapar la boquilla con chicle
Fuente: Agencias

Si te encuentras en un control y el dispositivo de aproximación da positivo, no debes entrar en pánico, pero sí ser consciente de que la situación se vuelve más formal. Como hemos dicho antes, el guardia civil te invitará a realizar el test evidencial. Este es el método clásico que todos conocemos, donde sí tendrás que soplar a través de una boquilla en un aparato mucho más grande y preciso que está calibrado según la normativa.

Este segundo aparato es el que dará la cifra exacta de alcohol por litro de aire espirado. Esta es la cifra que cuenta de verdad ante la ley. Si en esta segunda prueba el resultado es negativo o está por debajo de los límites permitidos, podrás marcharte a tu destino. Sin embargo, si este test confirma que superas la tasa permitida, se iniciará el procedimiento sancionador. El control pasivo solo ha servido para indicarle al agente que te debía prestar una atención especial.

Si el alcoholímetro de precisión marca una tasa de entre 0,26 y 0,50 miligramos por litro de aire, te enfrentarás a una multa de 500 euros y la pérdida de 4 puntos de tu carnet de conducir. En caso de que seas reincidente, la sanción económica subirá hasta los 1.000 euros.

Publicidad

Si la tasa que arroja la máquina es superior a 0,50 miligramos por litro, la situación empeora notablemente. En este caso, la multa será de 1.000 euros y perderás 6 puntos del tirón. Además de la multa y los puntos, debes tener en cuenta que tu coche será inmovilizado en el lugar del control a menos que un acompañante que esté en condiciones de conducir pueda hacerse cargo de él tras pasar la prueba correspondiente.

Hay una línea roja que nunca deberías cruzar, y es la que separa una infracción administrativa de un delito penal. Si en el control de la Guardia Civil das una tasa superior a 0,60 miligramos por litro de aire espirado, ya no estamos hablando solo de una multa económica. A partir de esa cifra, te estarás enfrentando a un proceso penal. Esto puede conllevar penas de prisión de tres a seis meses, aunque lo más habitual si no tienes antecedentes es que se traduzca en trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días o multas diarias durante varios meses.

Publicidad

Lo más grave de entrar en la vía penal es que perderás el derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por un tiempo que puede ir desde uno hasta cuatro años. Además, te quedarán antecedentes penales que pueden complicarte la vida en el futuro para muchas otras cosas. Por eso es tan importante entender que los controles pasivos de la Guardia Civil no están para molestar, sino para evitar que personas con sus capacidades muy mermadas pongan en peligro la vida de familias enteras que circulan correctamente por la carretera.

Siguiente