Que una ambulancia sea detenida en un control de tráfico puede sorprender a muchos, pero no a la Guardia Civil. Forma parte de la rutina diaria encargada de velar por la seguridad vial en nuestras carreteras. Lo que sí ha generado fuerte polémica es la sanción aplicada a este vehículo sanitario: nada menos que 4.000 €, e incluso mientras transportaba a un paciente en su interior.
Ocurrido en Ibiza, el caso ha abierto un intenso debate sobre hasta dónde llegan las competencias de la Guardia Civil de Tráfico. ¿Qué obligaciones administrativas deben cumplir las ambulancias? En determinadas situaciones, ¿el exceso de celo puede acabar perjudicando directamente al ciudadano que necesita asistencia sanitaria?
1El control de tráfico que desencadenó todo
Los hechos se produjeron durante un control en la carretera de Sant Josep, en Ibiza. Agentes de la Guardia Civil dieron el alto a una ambulancia dedicada al transporte sanitario programado. Hasta aquí, nada fuera de lo habitual: como cualquier otro, estos vehículos pueden ser inspeccionados para comprobar que cumplen con la normativa vigente.
Sin embargo, tras revisar la documentación, los agentes decidieron imponer una sanción de 4.000 € al conductor. El motivo reflejado en la denuncia era que el vehículo no era apto para circular por carecer, supuestamente, de la autorización administrativa correspondiente. ¿Lo más llamativo? En ese mismo momento, la ambulancia llevaba un paciente a bordo camino de recibir atención sanitaria.

